Daniel Llorente, "el hombre de la bandera", espera en México para pedir asilo en EE.UU.

El opositor cubano que el 1ro de mayo de 2017 saltó a la Plaza de la Revolución con una bandera de Estados Unidos y pasó por ello un año encerrado en el psiquiátrico Mazorra, fue devuelto a Nuevo Laredo por las autoridades norteamericanas.

Daniel Llorente, junto a su hijo Eliezer, en Nuevo Laredo, México. Foto © CiberCuba

El opositor cubano Daniel Llorente lleva una semana en México, a la espera de que le permitan pedir asilo político en Estados Unidos.

Nada más arribar a Laredo, Llorente fue puesto 6 días en cuarentena (acaba este sábado) a la espera de comprobar que no tiene COVID. Este lunes la abogada de la casa de acogida de migrantes donde se está quedando hará todos los trámites para gestionar su solicitud de asilo.

Llorente, conocido como "el hombre de la bandera" luego de que el 1ro de mayo de 2017 corriera por la Plaza de la Revolución con una bandera de Estados Unidos sobre los hombros y fuera encerrado por el ello durante un año en el hospital psiquiátrico conocido en La Habana como Mazorra, consiguió llegar a la frontera americana y una vez allí los funcionarios estadounidenses le explicaron que tenía que regresar a México y esperar allí a que le den cita para solicitar protección internacional en territorio americano.

"Estuve en el puente (que une México con EE.UU.), pero por el COVID-19 se está tomando la protección de no dejar entrar a nadie a la zona si no tienen el autorizo para entrar antes", señaló.

Él entiende que tiene que esperar y pide a todos los cubanos "que no se lancen por el río. No lo hagan ilegal. Si, en definitiva, han esperado lo mucho, qué les vale esperar un poco más para entrar organizadamente a los EE.UU.. Ahí sé que les van a abrir los brazos y les van a dar la ayuda necesaria", dijo.

Desde Nuevo Laredo (Tamaulipas, México), adonde Llorente ha llegado con su hijo Eliezer, "el hombre de la bandera" concedió una entrevista a CiberCuba en la que habló de la travesía migratoria desde Guyana, atravesando la selva del Darién; recordó los preparativos de su salto a la fama tras salir corriendo con la bandera de EE.UU. en medio de la Plaza de la Revolución; su estancia en Mazorra; el acoso al que fue sometido en Cuba y su convencimiento de que lo que le falta a los cubanos para lograr la transición democrática es fe religiosa.

Daniel Llorente rememoró, además, cómo el 16 de mayo de 2019 fue expatriado a Guyana por el comunistas cubanos y recuerda que lo amenazaron con enviarlo a prisión si regresaba a Cuba.

En Guyana, "el hombre de la bandera" estuvo dos años y con su trabajo logró sacar de Cuba a su hijo y a su sobrino, que estaban siendo maltratados en la Isla y no les permitían trabajar allí.

Este 1ro de mayo, Llorente y su hijo decidieron emprender viaje hacia los Estados Unidos debido a que en Guyana los cubanos "son tratados como esclavos".

Para llegar a la frontera de EE.UU., "el hombre de la bandera" y su hijo Eliezer atravesaron diez países y considera que son afortunados por haber pasado sólo dos días en la selva del Darién.

"Ahora hay una nueva ruta y una lancha que te adelanta cinco días. Pero en sólo dos días yo viví la experiencia más triste que pueda vivir una persona que quiera vivir en libertad. No es aconsejable esa travesía. Es una experiencia que cualquier persona que la ha vivido no desea volver a vivirla. Es una experiencia que yo en 57 años nunca había vivido", recalcó.

Llorente asegura que vio morir a personas en el Darién y a otras que tuvieron la suerte de ser rescatadas. "La experiencia del Darién es la experiencia más amarga que pueda vivir una persona", insistió.

En estos momentos, "el hombre de la bandera" está acogido en una casa de migrantes que se llama Nazaret, en Nuevo Laredo, y la recomienda a todos los cubanos que lleguen a México.

"Lléguense a esta casa, que aquí la atención es de primera. Ni un hotel se puede asemejar al trato que aquí dan: desayuno, almuerzo y comida, todo de buena calidad. Incluso te dan atención médica y atención jurídica", apuntó.

Llorente espera pasar sin problemas la semana que viene a hacer la entrevista de asilo en Estados Unidos y confía en que todo irá bien. "Todos los cubanos están pasando sin ningún tipo de problemas. No creo que lo vaya a tener yo", enfatizó.

"Una experiencia tremenda"

De su año recluido en Mazorra, Llorente sólo atina a decir que fue "una experiencia tremenda" aunque él no mira para atrás con rencor. "Los seres humanos de todo aprendemos", se limitó a decir.

"Yo no estoy loco y no tengo ningún problema de psiquiatría y verte entre tantas persona que sí los tienen...", añadió en alusión a esa experiencia traumática.

Según explicó, en Mazorra tuvo que convivir con personas que habían cometido crímenes terribles como cortarle la cabeza a alguien por una discusión. "Tener que tratar con gente así fue bien difícil", reconoce.

También habló Llorente sobre su salto a la Plaza de la Revolución con una bandera. "Lo hice con la intención de desmoralizar a la dictadura y con la ayuda de Dios. Sin Dios no habría sido posible".

Y lo consiguió porque logró despistar a los agentes de la Seguridad del Estado que lo acosaban. Él logró entrar en su casa por un sitio que sólo él conoce y se escondió 6 días antes del desfile del 1ro de mayo.

Mientras tanto, su hijo hacía llamadas desde su teléfono estando en la Habana Vieja y así logró despistar a sus represores; pasar desapercibido y colarse entre el grupo de estudiantes que iba a salir en cabeza de la manifestación del 1ro de mayo de 2017.

En un primer momento él pensó hacerlo en mitad del discurso de las autoridades, pero aguantó porque se dio cuenta de que en ese momento las cámaras no lo iban a captar porque estaban. enfocando hacia la tribuna.

Así que aguardó a que dieran el orden de salida a la manifestación y saltó corriendo con la bandera a la Plaza en una imagen que recogieron todas las televisiones del mundo.

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Tania Costa

(La Habana, 1973) vive en España. Ha dirigido el periódico español El Faro de Melilla y FaroTV Melilla. Fue jefa de la edición murciana de 20 minutos y asesora de Comunicación de la Vicepresidencia del Gobierno de Murcia (España)

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