Diez impresiones sobre el video de Carlos Lage tras sus 12 años de silencio

¿Por qué habla justo ahora? ¿Cuál es el propósito? ¿A quién o a quiénes se dirige en su mensaje? ¿Está obedeciendo a su conciencia o al poder? ¿A cuál poder?

Carlos Lage junto a su familia en la tumba de Fidel Castro Foto © Youtube Captura / Mario J. Penton

Carlos Lage Dávila ha vuelto a la esfera pública. ¡Y en qué momento! Tras 12 años de silencio absoluto, el ex vicepresidente del Consejo de Estado y exsecretario del Consejo de Ministros, espectacularmente destituido de sus funciones en 2009 durante el mandato del expresidente Raúl Castro, decidió enviar un mensaje audiovisual de casi nueve minutos de duración para hablar sobre su vida, o sus dos vidas, su funcional familia y sus convicciones políticas. Supuestamente, la razón es su cumpleaños número 70.

Sin embargo, cualquier persona con un mínimo de sentido común entiende que lo más importante de este audiovisual de Lage, que es básicamente un texto autobiográfico leído en off por el protagonista y graficado con imágenes de su familia y su carrera política, no es lo que dice sino lo que no dice. Lo más importante no son las escuetas respuestas que ofrece sobre su exclusión deshonrosa de la élite gubernamental sino las nuevas preguntas que genera su reaparición. ¿Por qué habla justo ahora? ¿Cuál es el propósito? ¿A quién o a quiénes se dirige en su mensaje? ¿Está obedeciendo a su conciencia o al poder? ¿A cuál poder?

Lamentablemente, no tengo certezas que compartir. La falta de transparencia, la deshonestidad, el secretismo, con que ha operado siempre el sistema político cubano dificulta inmensamente desarrollar análisis profundos y rigurosos de gran parte de sus decisiones. Y este es uno de esos casos. Hasta ahora, al respecto, no puedo compartir más que una serie de impresiones y sospechas apelando a la lógica:   

Primera: Ningún cumpleaños es tan importante como para que un exfuncionario rompa un silencio de 12 años luego de haber enfrentado un escándalo político que arruinara su reputación. Esa es quizás la conclusión más obvia de todas las que podamos extraer, que el cumpleaños es apenas un pretexto. Un pretexto para que Lage diga que continúa vivo, que "la salud sigue de aliada y todavía juego cancha los sábados por la tarde", que proviene de una familia "ciento por ciento funcional", que ha formado una familia igual de funcional, que "mi admiración y cariño hacia Fidel no es modificable", y que confía en la revolución y cree firmemente en el socialismo, pero reconoce la necesidad de promover cambios profundos, "traspasar supuestos límites y correr riesgos".

Segunda: El audiovisual no es una búsqueda, al menos no explícita, de expiación. Lage no desmiente ninguna de las acusaciones que el Gobierno vertió sobre él y otros dirigentes destituidos en 2009, ni cuestiona los videos que se proyectaron en distintos espacios del Partido Comunista de Cuba y de la Unión de Jóvenes Comunistas a nivel nacional, donde fuera presentado como un personaje corrupto y oportunista que, incluso, se burlaba de Fidel Castro.

Tampoco se defiende de las declaraciones ofensivas que Fidel Castro -el mismo por el que ahora asegura sentir "admiración y cariño"- realizó sobre él y el excanciller Felipe Pérez Roque, otro más que cayera en desgracia entonces: "La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno. El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos".

Lage no entra en ningún momento en contradicción con la versión oficial de su historia. Se limita a decir que "la sustitución" de su cargo no le sorprendió, que incluso era algo que, junto a su esposa y sus hijos, había anticipado. "Ahí comenzó la segunda vida, muy diferente a la anterior. La resiliencia mostrada en esos momentos la forjaron Emma (la esposa), mis hijos, mis hermanos, sobrinos, cuñados, toda la familia, la mía y la de Emma, y los amigos. Todos cerraron filas y estuvieron más cerca que nunca", explica.

Incluso, defiende con orgullo el castigo que le impusieron, si es que se le puede llamar castigo a volver a su profesión de médico, cuando por menos de lo que el Gobierno dijo que había hecho, no poca gente en Cuba ha sido sentenciada a varios años de cárcel. "Un compañero que sabe no es el salario la razón, me preguntó por qué seguía trabajando y le contesté que para ayudar. Y lo seguiré haciendo mientras la salud me lo permita", asegura. 

Pero, en ningún momento, Carlos Lage pide disculpas o manifiesta arrepentimiento acerca de las decisiones que le habrían conducido a la marginación política en la que se encuentra y le habrían ganado el repudio de los seguidores de la revolución que él insiste en reivindicar. Por supuesto, no podría limpiar del todo su imagen, suponiendo que contara con las evidencias y recursos para ello, sin manchar la de aquellos que en primer lugar le arrojaron al lodo. Y, con esto, una se pregunta: si no va a ofrecer una versión distinta de la historia de su destitución, ni va a pedir disculpas, ¿qué sentido tiene romper un silencio de 12 años para hablar, sobre todo, de su familia? 

Tercera: El énfasis en la familia no es casual. Nada es casual o espontáneo en este mensaje. Carlos Lage, con su matrimonio de toda la vida, tres hijos y ocho nietos, busca reafirmarse como un hombre de familia, de una familia unida, funcional, tradicional e indudablemente muy fértil. Busca mostrarse no tanto como político sino como esposo, padre, abuelo, amigo. Busca mostrarse humano. Busca mover alguna que otra fibra en los sentimientos de los ciudadanos cubanos.

En un país marcado por separaciones y rupturas familiares, debido esencialmente a la política, porque incluso en la raíz de toda emigración está la política, que Carlos Lage presuma de la unidad de su familia blanca, heteronormativa, armónica y funcional sugiere que podría ser la persona indicada para reconciliar a los cubanos en un contexto en el que cada vez más se agudizan y multiplican los conflictos. ¿Qué es un país sino un gran hogar? ¿Quién mejor para dirigir un país que quien, al menos en apariencia, sabe dirigir un hogar?      

Cuarta: Si bien es cierto que no podemos afirmar categóricamente que este producto audiovisual, desde el primer minuto hasta el último, es otra obra del Departamento de la Seguridad del Estado, aunque sobren las razones para sospechar que lo es, sí podemos afirmar que el Departamento de la Seguridad del Estado lo ha tolerado. Lo ha dejado fluir y entrar en interacción con la sociedad sin interferencias. No ha habido, hasta ahora, ningún ataque desde medios o plataformas oficialistas contra el exfuncionario, que puedan influir en la recepción de su reciente mensaje.  

Quinta: Resulta llamativo que Carlos Lage hable de "cambios profundos", de "traspasar supuestos límites y correr riesgos", y no hable de qué es lo que considera que debe ser cambiado en Cuba, ni cuáles son esos límites que hay que traspasar y esos riesgos que hay que correr. No habla de ningún problema económico, social o político. No habla de la severa escasez que se sufre en Cuba, ni de la falta de libertades civiles y políticas, ni de la enemistad con el Gobierno de Estados Unidos. No habla de las protestas del pasado 11 de julio, ni de la Marcha Cívica por el Cambio del 15 de noviembre. No habla de mercenarios ni de planes de subversión planificados y financiados desde La Florida. Ni siquiera menciona el embargo. 

Sexta: Lage ha intentado evitar todos los temas y términos que polarizan a los cubanos. Y no solamente a los que residen en la isla, sino también a quienes residen en Estados Unidos y otras partes del mundo. Ha optado por la más conveniente, cautelosa y conservadora de las posiciones políticas: la ambigüedad. En su salida a la luz tampoco podía enseñar todas sus cartas. Antes de precisar en qué cambios, límites y riesgos está pensando, tiene que esperar a escuchar las reacciones de la sociedad y de distintos grupos de poder. No tiene 70 años por gusto.

Séptima: Solo en tres puntos Lage no se ha permitido la ambigüedad: Fidel Castro, la revolución y el socialismo. En su discurso intenta generar cierto balance entre quienes abogan por cambios y quienes abogan por continuidad, pero ha priorizado sin discusión a quienes abogan por la continuidad, que ahora mismo son quienes concentran el poder.

Tampoco el discurso oficial cubano iba a transformarse de la noche a la mañana y pasar de llamar vándalos a los manifestantes del 11 de julio a exigir la liberación de los presos políticos; en el caso de que, efectivamente, el reciclaje del ex vicepresidente sea parte de una estrategia de la cúpula política cubana para intentar restaurar su imagen ante el mundo, mostrar cierta voluntad de cambio y pedir un voto de confianza a Estados Unidos y la Unión Europea.

Octava: Carlos Lage no representa una alternativa al sistema segregacionista, injusto, autoritario y violento que impera en Cuba hoy. Cuando él habla de socialismo y revolución, cuando habla de una ideología, en lugar de hablar de derechos humanos y democracia, está hablando de la preservación de los privilegios de la clase que manda en el país desde hace 62 años. Es un reformista. Por reformista fue removido en 2009 y por reformista retorna en 2021.

El hecho de que crea que el socialismo es “la única forma de ser independientes como nación y dignos como pueblo” solo podría explicarse de cuatro maneras: falta de imaginación, ignorancia, oportunismo o cinismo. Con esa afirmación Lage continúa estigmatizando y promoviendo la criminalización de quienes no se identifican como socialistas.

Novena: En la isla hay liderazgos en disputa. Miguel Díaz-Canel es un dirigente pero no un líder. No puede ser un líder un hombre que fue elegido como presidente por su obediencia al poder. La gente ni le admira, ni le teme. Los líderes, para ser líderes, necesitan ante todo respaldo popular. Y eso no es algo que el Partido Comunista otorga.

Pero por ahora yo no creo que sea prudente pensar en Carlos Lage como un líder potencial. Es significativo que haya vuelto a la luz por su cuenta, a través de las redes sociales, y no agarrado del brazo del oficialismo, pero hay que esperar y ver qué otros pasos sigue dando y qué otros mensajes sigue mandando. A lo mejor después de esto vuelve a su silencio.   

Décima: Me pregunto si podríamos confiar en un hombre que, aunque nos ha compartido hasta los apodos de sus nietos, no ha contado lo que es realmente de interés público: ¿cuál es su versión de lo que pasó hace 12 años cuando él era un funcionario de alto nivel y por qué ha guardado silencio durante tanto tiempo? Las fotos de su familia pueden ser muy hermosas, pero para ganar la confianza de un pueblo hace falta primero que todo honestidad.

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