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Instituto San Carlos de Cayo Hueso cumple 150 años con una antorcha encendida por los manifestantes del 15N en Cuba

El San Carlos, fundado el 11 de noviembre de 1871, es acaso la metáfora perfecta de la prevalencia cubana ante la adversidad.

 © Wilfredo Cancio / CiberCuba
Foto © Wilfredo Cancio / CiberCuba

Este artículo es de hace 2 años

El Instituto San Carlos de Cayo Hueso, joya patrimonial de los cubanos en Estados Unidos, arriba este jueves a los 150 años de su fundación, una fecha que marca el triunfo de la permanencia de una cultura y una voluntad patriótica contra todos los desafíos inimaginables a través del tiempo.

El San Carlos es acaso la metáfora perfecta de la prevalencia cubana ante la adversidad. Fundado el 11 de noviembre de 1871 en una modesta casa de madera en la calle Anne, la institución ha sobrevivido a fuegos y huracanes, derrumbes y desidias, e incluso intentos de ocupación de partidarios del régimen cubano luego de su restauración capital en 1992. Pero hoy sigue ahí, como una reliquia de la prolongada aventura del pueblo cubano por su anhelo de emancipación y dignidad.

"El San Carlos debe llenarnos de orgullo a todos los cubanos", dijo a CiberCuba el abogado Rafael Peñalver, presidente de la junta directiva del Instituto. "El reto de estos 150 años ha sido prolongar su legado y mantenerlo como un testamento del pueblo cubano por su libertad y un lugar de peregrinación patriótica... Creo que todos nos sentimos más cubanos estando aquí".

Teatro del Instituto San Carlos, con capacidad para 400 personas. Foto: WCI / CiberCuba

Peñalver, que ha sido el alma de la preservación de la entidad por los últimos 40 años, anunció que la celebración del sesquicentenario incluirá la iluminación de la fachada del edificio tras su reciente restauración y el encendido de una antorcha simbólica, que será llevada por un grupo de asistentes hasta el Punto Cero en Key West –el enclave más próximo a Cuba– en respaldo a los manifestantes del 15N dentro de la isla.

"La llama del San Carlos fue un símbolo de apoyo a la lucha de los mambises en el siglo XIX y pretendemos que lo siga siendo para los que dentro de Cuba dan hoy la batalla por la libertad y el futuro democrático de un país para todos los cubanos", dijo Peñalver.

El abogado Rafael Peñalver, presidente del Instituto San Carlos de Cayo Hueso. Foto: Cortesía ISC

En una declaración difundida por la fecha de aniversario, la entidad indicó que al encender una antorcha de libertad en la fachada de San Carlos "rezamos para que el resplandor de su fuego inspire a los cubanos de todas las tendencias políticas a alejarse del totalitarismo y las prácticas represivas que han diezmado nuestra patria y se concentren en la construcción de la noble nación que Martí imaginó: con todos y para el bien de todos".

De cualquier forma, la celebración estará limitada por las restricciones de la pandemia en la ciudad de Key West, pero la institución no quiso que pasara por alto la fecha y realizará un acto en el vestíbulo y el teatro del edificio con una asistencia reducida de invitados.

La ocasión será propicia para iluminar la fachada, restaurada tras dos meses de labor a un costo de $100,000 dólares, y realizar un brindis entre los cerca de 50 asistentes. También se presentará un documental del realizador Joe Cardona, realizado especialmente por el aniversario.

Fachada del San Carlos durante la restauración de este año. Foto: WCI/ CiberCuba

Peñalver espera que una celebración masiva pueda realizarse –con asistencia de cubanos de Miami y de todas partes– para el 28 de enero próximo, cuando se conmemora el 169 aniversario del natalicio de José Martí. Pero enero marca también la proclamación del Partido Revolucionario Cubano en la sede del San Carlos, con la presencia del prócer cubano, en 1892.

"Este es un lugar de confluencias y encuentros, el lugar donde Martí logró unir a los cubanos para emprender la lucha por la independencia de la patria, y ese es el espíritu que queremos transmitir a las actuales y futuras generaciones", dijo Peñalver. "Porque no tengo dudas de que el San Carlos va a jugar un papel fundamental en Cuba una vez que termine la pesadilla de la dictadura castrista".

Fue Martí quien llamó al San Carlos "la Casa Cuba" luego de su primera visita al lugar, a fines de diciembre de 1891.

Imagen de la edificación de madera, sede original de la institución. Foto: Instituto San Carlos

Obra de fundación cultural, el Instituto San Carlos fue creado por exiliados cubanos que llegaron a Cayo Hueso para planificar la campaña por la independencia contra la dominación colonial de España, y fue sostenido principalmente por las contribuciones de los tabaqueros, que donaron una parte sustancial de sus ingresos a la entidad.

En aquel momento, Cayo Hueso era la ciudad más poblada del estado de Florida, y el acceso al lugar se producía mayormente por vía marítima, pues la comunicación por ferrocarril no llegaría hasta 1912, impulsado por el visionario Henry Flagler.

"No podemos perder de vista que este fue un proyecto de ideas liberales, con la convicción de que a través de la educación y las oportunidades para todos era el fundamento para llegar a la libertad", recordó Peñalver.

El nombre del lugar fue inspirado en el Seminario San Carlos de La Habana, lugar de excelencia académica donde enseñó el padre Félix Varela (1788-1853), educador y filósofo, considerado un promotor de los valores humanistas y pilar de la nacionalidad cubana.

Una estatua en bronce de Félix Varela, creada por el escultor Gay García, ocupa uno de los espacios destacados entre las piezas del museo.

Escultura en bronce del padre Félix Varela, creada por el artista cubano Gay García. Foto: WCI/ CiberCuba

Desde su inauguración, la educación y la preservación de los valores culturales fueron las principales misiones del Instituto, que fue pionero en darle oportunidad de superación a las mujeres y en albergar a una escuela bilingüe y racialmente integrada en momentos en que la segregación mostraba su rostro más lacerante en la sociedad estadounidense.

Las vicisitudes de la edificación no han sido pocas. De la casa fundacional de 1871, el Instituto se trasladó a unas instalaciones más amplias en la calle Fleming en 1884, pero dos años después el edificio fue devorado por las llamas durante el incendio que destruyó parte de la ciudad.

Fue entonces que el líder cívico Martín Herrera encabezó los esfuerzos de recuperación de la entidad y reconstruyó el San Carlos en 1890 en un amplio terreno en la calle Duval, situado en el corazón de Cayo Hueso, su locación actual.

Desde sus comienzos, el lugar fue un imán para las visitas de legendarias figuras del movimiento independentista cubano, que intentaban movilizar a la cada vez más activa comunidad de exiliados de Cayo Hueso. Además de Martí, que estuvo en varias ocasiones, el Instituto acogió también a Máximo Gómez, Antonio Maceo, Calixto García, Flor Crombet y Salvador Cisneros Betancourt, entre otros.

Documento de la constitución del Partido Revolucionario Cubano, en exhibición en el San Carlos. Foto: WCI/ CiberCuba

El 20 de mayo de 1902 cientos de exiliados celebraron en las instalaciones del San Carlos la independencia de Cuba. El lugar comenzó a cobrar un valor patrimonial de lo cubano en Estados Unidos, pero volvería a enfrentar otra devastación en 1919, cuando un huracán lo dañó irremediablemente y fue necesario iniciar una reconstrucción capital.

Una delegación de Cayo Hueso viajó a La Habana y consiguió la entonces significativa suma de $80,000 dólares de la República de Cuba para reconstruir al San Carlos. El edificio actual de dos plantas fue diseñado por el reconocido arquitecto Francisco Centurión, quien lo concibió como una casona tradicional cubana, con amplias habitaciones, techos altos, suelos de baldosas a cuadros, ventanas de celosía, mosaicos artesanales y escaleras de mármol, traído de las canteras de Isla de Pinos.

El edificio moderno se inauguró el 10 de octubre de 1924, y las labores educativas continuaron en el lugar. El gobierno cubano pagaba el sueldo de un profesor en español, mientras que el estado de Florida costeaba el salario de uno de habla inglesa.

Escalera para la segunda planta, fabricada con mármol de las canteras de Isla de Pinos. Foto: WCI/ CiberCuba

Con el ascenso de Fidel Castro al poder en 1959, la ayuda financiera proporcionada por el gobierno cubano cesó y la comunidad local no pudo sostener por sí sola la edificación, que permaneció cerrada por casi dos décadas.

Muchos de los libros y registros de la historia del Instituto se perdieron y la edificación fue techo de vagabundos que se refugiaban en el edificio abandonado.

"Fue un momento de gran confusión, porque como el edificio funcionaba con un fideicomiso del Estado cubano, muchos exiliados pensaron que preservar el San Carlos era como si se conservara para favorecer a Fidel Castro", relató Peñalver. "Pero mi argumento es que el Instituto no le pertenecía a Fidel Castro ni a nadie, sino que es una propiedad de la Cuba eterna".

Los tribunales estadounidenses han reconocido que la propiedad del terreno de la edificación fue adquirida por exiliados cubanos antes de la existencia de la República de Cuba, por lo que el edificio se mantiene bajo un fideicomiso del Instituto San Carlos.

En 1981, la fachada del edificio se derrumbó y causó heridas a un turista que pasaba por el lugar, lo que reanimó la polémica de las autoridades locales entre la opción de derrumbarlo o restaurar las instalaciones como un espacio comercial.

Puerta de entrada del San Carlos, fabricada con auténtica madera cubana. Foto: WCI/ CiberCuba

El liderazgo y la determinación de Peñalver lograron inclinar la balanza hacia la conservación del San Carlos como un monumento cubano con el impulso de una Comisión Hispana de Florida, integrada por ciudadanos interesados en mantener un santuario histórico de cubanía a 90 millas de la isla.

Salvar al San Carlos fue una cruzada personal de Peñalver, que lideró los esfuerzos de restauración y consiguió recaudar más de 3 millones de dólares en fondos estatales y privados para el proyecto.

La restauración trató de conservar la identidad arquitectónica de la edificación a pesar de que muchos de los materiales originales ya no estaban disponibles. Los artesanos de Cayo Hueso trabajaron durante meses haciendo réplicas a mano de los azulejos desaparecidos que rodean la escalera de mármol y se usó un proceso hidráulico empleado en Cuba a principios del siglo XX para reproducir el azulejo a cuadros que cubre los suelos principales de la instalación.

Bandera que ondeó sobre el Morro en La Habana, el 20 de mayo de 1902. WCI/ CiberCuba

El 4 de enero de 1992 el San Carlos logró resurgir una vez más de sus escombros y fatalidades. La joya cubana de Cayo Hueso volvía a enseñorear la calle Duval. La primera conferencia en su teatro estuvo a cargo del poeta mexicano Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura.

"Mantener abierto el San Carlos como un museo en este lugar, rodeado de bares, cantinas y disipación turística, ha sido la verdadera proeza, además de enfrentar otros intereses poderosos que presionan por los acercamientos con el régimen cubano", consideró Peñalver.

El abogado, que lideró la defensa legal de los cubanos del Mariel detenidos en cárceles de Estados Unidos en 1980, mantiene intacta una aspiración que anima sus empeños de preservación del Instituto: "Mi sueño es entregarle el San Carlos a una República de Cuba libre".

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Wilfredo Cancio Isla

Periodista de CiberCuba. Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad de La Laguna (España). Redactor y directivo editorial en El Nuevo Herald, Telemundo, AFP, Diario Las Américas, AmericaTeVe, Cafe Fuerte y Radio TV Martí.


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