Actriz Ariana Álvarez: No sé la causa de que los directores no me soliciten; ya son seis años sin actuar

"Soy muy positiva y me gusta pensar que la ausencia mía en series y telenovelas no se extenderá. Vivo para el arte y a él y a su público me debo"

Actriz cubana Ariana Álvarez Foto © Facebook / Ariana Álvarez

La actriz cubana Ariana Álvarez es una de esas pocas personas que cae bien desde que se le conoce, que impresiona con su cariñosa actitud, su sonrisa y su buen carácter.

Esos seres humanos nunca pasan inadvertidos porque son como ángeles que el Señor deposita sólo de vez en cuando en este convulso planeta.

Afortunadamente para mí me tropecé con ella hace unos días y gustosa accedió a esta entrevista.

No te veo como actriz en la TVC pero sí como conductora ¿a qué se debe esto?

Así es, hago dos programas: uno en el Canal Educativo, Sobre las tablas, en el cual entrevisto a actores y hablamos sobre su vida y obra; el otro, en el Canal Clave, Generación 0, sobre música, una de mis pasiones.

No tengo ningún otro proyecto porque nadie me llama. Es posible que en el futuro trabaje en una serie, pero hasta ahora no hay nada definido.

Eso de que los directores no te llaman a pesar de tu bien ganada popularidad ¿sabes por qué? Tú siempre has sido una actriz bien recibida por el pueblo y todos se preguntan el porqué de tu ausencia. Muchos piensan que vives en el extranjero ¿qué sucede, la COVID ha influido?

Te respondo con absoluta sinceridad: no sé la causa de que los directores no me soliciten. Para mí es un misterio. Llevo seis años sin hacer una obra dramatizada larga en televisión, entiéndase series, telenovelas. Ha sido algo que no esperaba, aunque la pandemia, al contrario de otros, ha desarrollado en mí un positivismo extremo; para mí ha sido una manera de seguir adelante, poder sobrevivir.

Yo espero que en algún momento pueda salir del slump un término beisbolero que tú dominas muy bien. Salir de este “receso obligatorio” que estoy sufriendo. He tenido que hacer algo que no me gusta: llamar, preguntar, pedirles a los directores si requieren mi trabajo. Cuando vi que no me llamaban pues se me quitó la pena y acrecenté mis llamadas, pero el resultado ha sido el mismo.

Te puedo decir que al menos a 10 directores les ofrecí mis servicios de la mejor manera posible para poder, sencillamente, trabajar como actriz.  Incluso, les he dicho: “no me regalen el personaje, déjenme participar en un casting”.

Y lo que no entiendo es que, si yo puedo hacer disímiles papeles, lo mismo la dulce, sosegada e ingenua Jesusa que las tremendísimas Luz Marina o Yamina, o sea, personajes positivos, negativos, en fin, lo que sea…¡no me llamen! Cuando hablan conmigo todos me dicen “sí, cómo no, te tengo en cuenta”. Pero nada.

Algunos han hecho referencia a que mi edad no se aviene a su proyecto pues necesitan muy jóvenes actores o adultos mayores. Eso lo he podido comprobar en ciertas obras, pero en otras hay actrices contemporáneas conmigo. El caso es que ya son seis años sin actuar.

El no llamarme lo relaciono con mi extrema seriedad ante el trabajo. Yo soy una persona que siempre río, a veces río de la nada, pero a la vez soy muy seria, muy fuerte. También sé que no he terminado ninguna obra en mala onda con ninguno de mis directores de dramatizados, así que te reitero: es un misterio.

Ojalá esta entrevista la puedan leer algunos y se den cuenta de que existo, que estoy viva, que estoy en plenitud de mis facultades. Existe el olvido, sobre todo si hay más actrices que roles a desempeñar. No soy única en esto del olvido; hay otros que no aparecen en la tele hace mucho, con sobrada calidad interpretativa.

Soy muy positiva y me gusta pensar que la ausencia mía en series y telenovelas no se extenderá. Vivo para el arte y a él y a su público me debo

Vamos a ahondar en tu génesis ¿de dónde eres, familia?

Nací el 30 de agosto de hace unos añitos “muy pocos añitos”. Soy única hija, fui la primera nieta, sobrina, la única niña de la familia. Pudiera considerarse que fui malcriada, pero para nada, mi familia nunca me endiosó; fue una enseñanza rígida, aunque con amor y ternura. Sencillamente, me educaron según los cánones establecidos en aquella época. Era muy estricta. Recuerdo que jugaba sola, nunca mataperreé.

En la escuela primaria lo que hacía era declamar en los matutinos. Soy del Vedado y sigo en el Vedado, aunque no tengo casa propia ¿lo puedes creer? 

Yo hacía los guiones para los matutinos pero me escabullía cuando tenía que hacer algo yo; tenía miedo escénico. Ya en secundaria, los trabajos prácticos de asignaturas como Geografía e Historia, los vinculaba con el arte y no me daba cuenta. Siempre me gustó cantar aunque nunca lo he hecho en público.

Mi papá es mi referente, para nada tiene que ver con las artes; es médico. Es mi mayor crítico y siempre me ha dicho: “no cantes delante de nadie que es vergonzoso” jajá. Sin embargo, tengo amigos cantantes, instrumentistas que me han dicho lo contrario. O sea, que soy bastante afinada.

Uno de mis sueños sin cumplir es, precisamente ese, cantar o al menos hacerle coro a alguien. Confieso que el tema de la música me apasiona e incluso puedo afirmarte que me llevo mejor con los músicos que con algunos actores.

Los músicos tienen una sensibilidad muy especial, son parte de un mundo “irreal”. Eso de leer música e interpretarla es para mí de otro planeta. Tengo grandes amigos músicos, relaciones que he multiplicado a través de mi trabajo como presentadora.

¿Cómo llegas a la actuación?

Te cuento que no soy graduada ni de la ENA ni del ISA. Yo estudié teatro y actuación en el grupo de teatro Olga Alonso con el maestro Humberto Rodríguez, a quien catalogo como un gran pedagogo, uno de los mejores que he tenido en mi vida.

Es una persona que no solo enseña arte, teatro, autores, técnicas de actuación sino disciplina, seriedad, responsabilidad. De hecho en sus clases, si se llegaba tarde tres veces, quedabas excluida del curso. Eso te obligaba a ser puntual y disciplinada. Yo soy una persona muy disciplinada y seria en el trabajo y amén de mi crianza, eso se lo debo al profesor Humberto Rodríguez. 

¿Cuándo comienzas tu andar por la televisión, te fue fácil el cambio?

Comienzo en la televisión como actriz, la primera telenovela que hice fue Destino Prohibido (2002-03) que dirigió Xiomara Blanco, una emblemática directora, que había trabajado con primeras figuras cubanas de la actuación. Yo no lo me lo podía creer, que mi primer trabajo en un medio tan poderoso como la televisión, fuera bajo su égida.

Me di cuenta de lo fácil que fue adaptarme al nuevo medio y eso se lo debí a la disciplina que me habían inculcado en el teatro como un arma que me proporciona tomarme todo muy en serio cuando me das un personaje. De hecho, yo me creo ese personaje.

A propósito ¿cómo incorporas tú un personaje?

En mi imaginación lo veo cómo viste, cómo debe caminar, intencionalidad, manera de hablar dependiendo de la personalidad que el guionista ideó. Estudio mucho, mucho, mucho la psicología del personaje; incluyo pasajes de la vida real, cosas que veo, que me han sucedido, personas que conozco o no. Incluyo en cada uno de mis personajes frases, historias, anécdotas de personas cotidianas, por supuesto, respetando el guión.

No todos somos iguales; hay actores que lo hacen de otra forma, yo respeto eso, pero en mí prima la seriedad cuando visto la piel de un personaje. Por ejemplo, sabes que las novelas, series, filmes se van filmando por fragmentos no en forma lineal y a veces me orientan un determinado estado de ánimo cuando en la escena anterior, aún no grabada, era otro bien distinto. O sea, no “machea”. 

El público no es tonto. No soy ni me creo que sé más que nadie, pero sí me fijo en los detalles. A veces ese grado de exigencia provoca cierta indisposición por parte del equipo técnico y quien esté dirigiendo esa escena, por lo que aquellos que no se detienen en los detalles, son mejor recibidos. No critico nada, sólo expreso mi experiencia.

Destino Prohibido fue tu primera incursión televisiva como actriz; antes, en el año 2000, habías debutado en la conducción.

En efecto, yo empecé en la TVC como presentadora en un programa que salía al aire los domingos a las 12 del día. Era un programa acorde a la hora, el día y la tradición; o sea, música, sketches, entrevistas, competencias. Un programa muy completo y con mucha teleaudiencia, A moverse. Era una adolescente.

De ahí a la fecha he transitado por varios otros espacios televisivos, siempre de conductora. He tenido la suerte de entrevistar a grandes actrices y actores que habían protagonizado novelas muy seguidas en Cuba y en muchas, yo también había actuado y mis personajes habían sido recibidos con beneplácito. O sea, era una alegría doble. 

Sé que eres una mujer muy activa en las redes sociales.

Tengo páginas en redes sociales, en Instagram, Facebook y a veces siento pena ante muchos de mis seguidores (más de 400 mil en Facebook) que me preguntan ¿Por qué no te veo en tv? Y dime, Julita ¿qué les digo? No encuentro una respuesta certera.

Ariana, no eres sólo actriz y presentadora. Sé que has estudiado otras ramas del saber.

Soy actriz, ya sabes que estudié teatro, pero también estudié Lingüística Aplicada y Locución. Soy locutora de radio, medio en el que llevo más de 20 años, específicamente en Radio Taíno, donde conduzco cuatro programas. Nunca he dejado de trabajar en la radio. 

En la tele he hecho más de diez programas de forma continua. Para mí la locución, presentación, conducción, la comunicación en sí es una pasión. Se ha dado el caso de estar imbuida en un programa como actriz y yo acomodo mis horarios, pero jamás abandono la radio, aunque reconozco que pagan muy mal, al menos en Cuba.

La radio es una escuela y todos los días se aprende algo nuevo. Se habla de todo tipo de temas, crece el bagaje intelectual, interactúas con profesionales diversos. A mí me encanta la música y ahí estás constantemente conociendo compositores, intérpretes, números, géneros, instrumentos musicales, eventos. Domino términos muy propios de este medio tan popular.

Hago radio desde los 15 años, así que la radio es mi casa. Me ha servido para adquirir confianza en todos los otros espacios que realizo como presentadora, sea Festivales de Jazz, del Habano, centros nocturnos como el Café concert Gato Tuerto, donde llevo una década e incluso en la propia televisión. 

Y es que todos los actores no pueden ser conductores. Esa facilidad para improvisar, esa charla amena y sensata, esa cultura que se requiere para salir adelante ante cualquier tema, no son comunes, aunque nuestra Ariana las tenga incorporadas en su piel. 

Soy egresada también de Ciencias de la Información en la Universidad de La Habana, carrera que me brindó los instrumentos necesarios para enfrentar una cámara y un micrófono con soltura y certeza en lo que se hace. Yo adoro esa profesión.

Sé que muchos ahora rehúsan hablar de la dura realidad que vive el cubano ¿te animas a compartir con nosotros tu sentir?

Hace mucho tiempo que abogo por la paz, interna y externa. No quiero con mi opinión provocar discordias ni de un lado ni del otro, pero lo cierto es que la vida actual es en extremo complicada; no es un secreto, la vivimos. Los artistas no estamos exentos de eso. En estos dos años de pandemia, muchos de nosotros hemos utilizado las redes sociales. 

No es para nada fácil estar encerrada en cuatro paredes, máxime cuando sabes que una pandemia asola no a tu país sino al planeta y que la cifra de fallecidos iba en aumento, fallecidos que te tocaban de cerca en algunos casos.

Esa situación te trastoca, te hace sentir insegura en todos los aspectos. Yo pensé en un momento en que estaba volviéndome loca y comencé a incentivar mi hábito de lectura, cambié de un lado para otro los muebles y… ¡me volqué en las redes sociales!

Así conocí a miles de personas muy bonitas y otras muy feas, esas son mayormente las que confunden al artista con la persona que es; creen que nosotros vivimos en una burbuja y no tenemos los mismos problemas, las mismas carencias del resto del pueblo cubano. Y sabes que no es así. Tenemos exactamente las mismas problemáticas.

Nuestra situación, la de todos los cubanos, es complicada, triste, muy difícil. Hay mucho mucho mucho desamor, mucha falta de sentido común, mucha desunión. Hay un montón de cosas con las cuales no me siento feliz, a gusto.

No obstante y aunque parezca paradójico, esta pandemia me ha enseñado a que hay que reinventarse, a ver lo positivo en la más negativa de las situaciones. Es un ejercicio mental, no se logra fácilmente pero el que lo consigue ve cómo su salud mejora.

La COVID ha golpeado al mundo, pero es que además nosotros tenemos otros motivos que impiden que la gente sonría como antes. La situación económica es muy mala pero yo confío en el mejoramiento humano, yo quiero confiar. Me niego a pensar que todo está perdido ¡me niego! Tiene que aparecer una luz al final del túnel. Tenemos que estar mejor, todos, incluidas las personas “feas” que agreden y ofenden. 

¿Desde la interpretación puedes influir en que seamos mejores seres humanos?

Los artistas somos personas sensibles que, por lo general, entendemos todo lo que nos rodeam incluso, buscar respuestas, buscar los por qué. Eso te hace un mejor ente social. Yo creo que la sensibilidad tiene que ver con la nobleza. Así que mi respuesta es sí: los artistas podemos influir de una manera positiva.

¿Paradigmas para ti en el arte?

Son muchos. En la conducción, Consuelito Vidal y Germán Pinelli:  profesionales completos, excelentes comunicadores, creadores, actores ¡siguen vivos!

En la actuación, hay un montón, artistas con los que trabajé. Dos de ellos que ya no están son Alina Rodríguez y Enrique Molina. Rogelio Blaín para mí era una persona muy especial. Hay muchos más que añoro como Adria Santana. 

Hay otros con los que me gustaría compartir escena: Luis Alberto García, por ejempl, actor completo, muy inteligente, alto nivel cultural. Me fascinan Laura de la Uz, Isabel Santos y Yuliet Cruz. 

Todos ellos me impulsan a crecerme, a ser mejor cada día. En nuestra profesión nunca se sabe todo. Además, nosotros podemos aprender de todo el mundo, de las personas más humildes, jóvenes o ancianos. Yo aprendo hasta de los niños.

En estos momentos ¿cuál sería tu mayor anhelo?

Una cura definitiva para esta horrible pandemia que nos ha tenido en jaque por dos años; una cura para todas las cepas habidas y por haber. Sueño con más amor, unión para el planeta, para todos. El mundo se merece ser mejor, que las abismales diferencias que siempre van a existir, se acorten.

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos