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Empresas estatales responden a quejas por aumento de precios de productos lácteos en Santi Spíritus

Funcionarios reconocen que, debido a la Tarea Ordenamiento, que promovió un incremento del pago de la leche a los productores, los productos derivados han debido también subir de precio.

Queso fundido producido en Cuba, cuyo precio ha subido hasta cuatro veces en los últimos tres meses © Escambray / Vicente Brito
Queso fundido producido en Cuba, cuyo precio ha subido hasta cuatro veces en los últimos tres meses Foto © Escambray / Vicente Brito

Este artículo es de hace 2 años

A un año del inicio de la Tarea Ordenamiento, que se suponía que impulsara la economía cubana y mejorara la calidad de vida de la población, para muchas familias la situación ha empeorado. Si bien los salarios de los trabajadores del Estado se incrementaron, su poder adquisitivo disminuyó, debido a que también creció la inflación en el mercado informal tras la unificación monetaria y los precios de los artículos de primera necesidad.

Santi Spíritus es una de las provincias desde las cuales han llegado quejas de la ciudadanía en las últimas semanas, en particular, por el aumento del costo de los productos lácteos, como el queso y el helado. Ya a comienzos de año, Yudiana Afonso, coordinadora de Programas y Objetivos en el Gobierno Provincial de Sancti Spíritus, reconoció que en el proceso de la Tarea Ordenamiento "existen cuestiones en las que no ha marchado bien y hay que continuar trabajando".

Entre las cuestiones principales que identificó se encontraba precisamente el control de los precios. Consideró que algunos son "abusivos y especulativos" y anunció que emprenderían un proceso "en cada uno de los establecimientos que ofrecen servicios y venden de forma minorista, buscando la conciencia de las personas para que los precios no crezcan más allá de lo diseñado".

Al parecer, ese proceso no ha empezado, o su impacto no ha sido significativo. Justo la semana pasada, en redes sociales, residentes de esa provincia protestaban por el aumento del precio del helado en establecimientos estatales, de tres a siete pesos una sola bola, sin que su calidad mejorara.

"¿De quién es la culpa? Hay que investigar, pero creo que no mucho, ante el desgaste expreso por mantener un orden de cosas que no ha funcionado jamás. Le tocará a la prensa oficial un día hacer lo que más le ha costado por tantos años: llegar a la raíz, al fondo de este árbol cuyas ramas sobreviven a pura savia almacenada", declaró la espirituana Mildrey Betancourt el pasado 13 de enero en un post en Facebook.

Este martes, el periódico oficialista Escambray respondió a algunas de las inquietudes de la población, aunque no profundizó en el tema como sugiriera Betancourt. "Desde que en la tablilla del Coppelia de la ciudad de Sancti Spíritus apareció plasmado, hace unos días, el nuevo precio de la bola de helado, ahora a siete pesos, y en los mercados Ideal se inició el expendio del queso frescal a 187 pesos la libra, como si fuera el mismísimo oro blanco, una oleada de comentarios se destapó entre la población", asegura el artículo.

"Escambray indaga y en su búsqueda llega hasta la mayor heladería de su tipo en la provincia, donde ya la cola no es numerosa como antes y algunos clientes solo adquieren cantidades reducidas del alimento", indica.

Una de las fuentes entrevistadas para el trabajo, opinó que lo que pasaba era "una falta de respeto". "¿Qué jubilado o estudiante puede comprarse más de un helado, por además derretido y con mala calidad. Nos cobran una bola y cuando lo sirven son medias bolas lo que dan. ¿A dónde iremos a parar si de tres pesos que costaba la bola al comienzo de la Tarea Ordenamiento, ahora sube a siete?”, precisó.

La autora del texto, en pos de ofrecer explicaciones, entrevistó a Ariel Fernández Martín, director del Grupo Empresarial del Comercio y la Gastronomía en Sancti Spíritus, quien admitió que el incremento de precio de los lácteos incide negativamente en el desempeño de este sector, debido a que el queso fundido o el queso frescal a un precio tres o cuatro veces por encima del que tenía hasta el mes de noviembre.

“Estamos seguros de que se trata de un alimento con preferencias para la elaboración de platos o meriendas, pero el alza del precio afecta además los servicios gastronómicos, pues ahora una pizza puede costar 40 pesos o más y la demanda disminuye. Sin embargo, en el caso del helado, aunque la población se queja, la aceptación se mantiene y todo el que se saca a la venta ha tenido salida”, afirmó.

Fernández Martín explicó que “las mayores inquietudes" estaban relacionadas con el queso frescal y fundido, porque en el caso de otros productos, como el queso crema o el yogurt natural o de soya, "mantienen sus niveles de ventas a pesar del incremento del costo, por ser alimentos destinados a elaboraciones fáciles en el hogar; en ello incide además que se venden en formatos pequeños y que la subida del precio fue de dos veces su valor inicial".

“Sin embargo, nos llegan quejas del helado derretido y el gramaje, porque está claro que se debe vender una bola y no medias bolas, pero el Lácteo tiene dificultades con la congelación inicial que debe dársele a este producto y al llegar al Coppelia nuestras neveras son de mantenimiento, por lo que hemos tenido que venderlo en vasijas, sin el servicio a la mesa, casi al por mayor, para que salga rápido. Solo el que traen de la fábrica de Trinidad está llegando con el nivel de frío requerido”, advirtió.

Por su parte, Rolando Contreras Sosa, director general de la Empresa de Productos Lácteos Río Zaza de Sancti Spíritus, informó que el alza de los precios de las elaboraciones salidas de sus industrias es resultado de la Resolución Ministerial 469/2021, en virtud de la Tarea Ordenamiento, que estableció pagar a los productores de leche 20 pesos por un litro, en vez de 7.50, que era lo que se pagaba hasta finales del 2021. Y esto fue lo que conllevó, a entender del periódico, a que se elevara el precio de venta mayorista de todos los surtidos, que no exceden del 10 por ciento reglamentado para las utilidades.

Contreras Sosa resaltó que, en el proceso productivo, también otros gastos han subido, como los de diésel, agua, electricidad, salarios y materias primas importadas. “Hay que tener en cuenta que para obtener una libra de queso en la industria se emplean seis litros de leche, si a ello se suman los gastos colaterales, entonces el costo de la libra ronda los 134 pesos, a lo cual le incorporamos solamente el 10 por ciento del valor; el resto se lo adiciona la Empresa de Comercio, que aplica los porcentajes establecidos por el Ministerio de Finanzas y Precios, para cumplir con la recaudación del circulante", argumenta.

“No obstante, por parte de la Empresa Láctea el análisis de costos continúa vigente en aras de tratar de aminorarlos sin tener pérdidas y si en algún momento pudiéramos disminuir el precio mayorista lo haríamos, pero hoy el costo real está en ese entorno”, dijo el funcionario.

Ante la pregunta de por qué en otras provincias los mismos alimentos podían tener precios más bajos, Contreras Sosa respondió que "las fichas de costo no son iguales en todas partes, incluso, dentro de nuestra propia provincia", y que hay lugares donde, por ejemplo, se utilizan las calderas con distintos combustibles, por lo que se pueden encarecer más las producciones.

"En ello influye, además, las distancias recorridas para el traslado de la leche con carros que recorren más de 217 kilómetros, el tipo de tecnología utilizada y recordemos que la nuestra es muy obsoleta y alta consumidora de energía. Solo en la industria de La Sierpe el queso se logra a bajo costo, porque se hace prácticamente de forma artesanal, pero en el resto de las industrias la diferencia es alta", añadió.

Como señal positiva destacó que en Santi Spíritus hay surtidos que, comparados con los de Camagüey, por ejemplo, se mantienen por debajo en su costo: "estamos hablando del queso crema, la mantequilla y el helado”.

La nota de Escambray, sin embargo, no indagó en el impacto de la centralización, por parte del Estado, de la cadena productiva y comercializadora de alimentos, que influye en la escasez y, por tanto, en sus precios. Un enfoque que durante décadas diversos economistas han defendido.

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