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Vecinos del Cotorro denuncian “situación deprimente con el problema del agua y la sanidad”

Madres se han visto en la penosa situación de no llevar a sus hijos a la escuela en ocasiones “por no tener agua para lavar la ropa”, dijo un vecino de Loma de Tierra.

Empresa de Desarrollo y Técnicas Acuícolas, Cotorro, La Habana © Cortesía de vecinos de la localidad
Empresa de Desarrollo y Técnicas Acuícolas, Cotorro, La Habana Foto © Cortesía de vecinos de la localidad

Este artículo es de hace 1 año

Vecinos del reparto Loma de Tierra, en el municipio del Cotorro, La Habana, denunciaron la “situación deprimente con el problema del agua y la sanidad” que viven desde el verano pasado.

De acuerdo con uno de los habitantes del lugar, quien prefirió el anonimato por temor a represalias, se trata de “una comunidad de ocho casas donde hay tres niños impedidos físicos” y ancianos, para la que no parece haber soluciones.

Madres se han visto en la penosa situación de no llevar a sus hijos a la escuela, en ocasiones, “por no tener agua para lavar la ropa” y uno de ellos “hoy fue a la escuela con el uniforme lavado con agua de lluvia”, agregó.

En el barrio también hay, al menos, un niño recién nacido, lo que implica más presión para los padres, quienes deben garantizar medidas higiénico-sanitarias sin tener agua ni para tomar y “se las están viendo negras”, dijo.

Están en una “situación deprimente con el problema del agua y la sanidad, con este problema de la COVID. Es demasiado, demasiada la ineficiencia, demasiado todo”, lamentó el morador de Loma de Tierra.

Todo comenzó hace 10 meses, cuando se averió la turbina que bombea el agua desde el dique de la Empresa de Desarrollo y Técnicas Acuícolas (EDTA), que le suministraba el agua al reparto, y en estos momentos la situación se ha tornado insostenible para sus habitantes.

De hecho, la empresa anterior, también de producción pesquera y perteneciente a los militares de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), sirvió por décadas de suministrador del líquido a los habitantes de la localidad.

Perteneciente al Ministerio de la Industria Alimentaria de Cuba, la EDTA se perfila como una alternativa para la producción de peces y crustáceos de agua dulce de interés comercial, como la claria y la tilapia.

El principal problema de la localidad es que no tiene instalaciones de acueducto y su consumo de agua corriente y potable depende de esta empresa, que ahora se lava las manos.

“Por ahí no pasa ninguna arteria de Aguas de La Habana y el dique es el que estaba abasteciendo el agua” -precisó el cubano- y, al romperse la turbina a finales de julio o principios de agosto, la población se ha quedado sin suministro de agua.

Incluso, uno de sus funcionarios, llamado Nelson Pérez, les dijo “que él no está en la obligación de dar agua”. Dos meses antes de la rotura de la turbina, el mismo dirigente “cortó la tubería que nos pasaba el agua, antes que se rompiera la turbina, cortó la tubería”, sin más explicaciones. No obstante, los vecinos se le enfrentaron y Pérez restableció la conexión de agua, aseguró el vecino.

Hace un año, el diario oficial Juventud Rebelde aseguraba que la producción de la EDTA, en aquel momento de 374,700 peces, se había reactivado unos meses atrás y estaba encaminada “al abastecimiento del municipio, y en el futuro también a las exportaciones”, producción de la que en Loma de Tierra no se han beneficiado.

Lo cierto es que la empresa continúa su expansión. Han levantado un nuevo dique con turbina nueva instalada, y un segundo está en fase de construcción con toda la instalación que lleva. Sin embargo, a la dirigencia de la empresa “no le ha importado nada darle agua a la comunidad”, aseguran los vecinos.

Tras denuncias al Consejo de Estado por parte de los residentes, dos inspectores fueron hasta el dique, pero solo se comprometieron a enviar una pipa con agua todas las semanas; sin embargo, ni eso han cumplido.

“Hace como 23 días que no veo una pipa y aquí no hay agua para lavar ni para hacer nada”, lamentan los vecinos, quienes responsabilizan de la situación a la falta de voluntad de los funcionarios, porque esta no es la primera vez que han enfrentado problemas con el agua por rotura de una turbina.

La diferencia es que, anteriormente, los problemas se resolvieron con rapidez y con soluciones que los beneficiaron a largo plazo, es decir, con una turbina nueva. Un segundo intento de queja en el Gobierno Municipal del Cotorro aún espera respuesta desde octubre.

Un total de 102,405 personas en La Habana tienen actualmente problemas con el abasto de agua debido a la sequía, según las autoridades locales, que anunciaron cortes en el suministro en tres municipios de la capital.

La cifra representa el 5% de los residentes censados en la capital del país, los cuales no pueden acceder con regularidad al agua potable “ya sea porque dejaron de recibir agua por tuberías y ahora les llega en carros pipa, alargamiento de ciclos, disminución del horario o por menguas en las presiones”, señala un reporte de Tribuna de La Habana.

En enero se anunció que la provincia se enfrentaría en estos primeros meses del año a una baja disponibilidad de agua para abastecer el servicio a la población, pues los embalses que tributan al sistema de acueductos estaban a menos de la mitad de su capacidad de almacenamiento.

“Están haciendo un daño irreparable a la familia, y con pandemia porque todavía hay COVID. No hay higiene ninguna. ¿Cómo vivimos? ¿Hay que esperar que caiga agua de lluvia para tomar?”, sentenció el habanero.

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Annarella Grimal

Annarella O'Mahony (o Grimal). Aprendiz de ciudadana, con un título de Máster otorgado por la Universidad de Limerick (Irlanda). Ya tuvo hijos, adoptó una mascota, plantó un árbol, y publicó un libro.


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