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La ciudad de Ciego de Ávila apenas recibe 280 litros de agua por segundo, cuando necesita al menos 600 para cubrir la demanda básica de su población, mientras que dos bombas que podrían duplicar el suministro siguen sin instalarse, inmovilizadas en un taller en la provincia de Mayabeque por falta de alambre de importación.
La directora general de Acueducto y Alcantarillado, Miroslava Reyes González, confirmó al periódico Invasor que las turbinas de 100 litros por segundo cada una debían colocarse en San Fernando, al sur de la ciudad, pero todavía permanecen en un taller en San José de las Lajas, “pues aún no se cuenta con el alambre de importación para estos trabajos”.
Con solo el 46 % del caudal necesario, el ciclo de distribución no puede ser inferior a siete días y Reyes admitió que, en las condiciones actuales, reducirlo es imposible. La situación obliga a destinar el día del abasto no sólo a entregar agua por red, sino también a desobstrucciones urgentes y el uso de pipas para llegar a hogares desconectados.
La precariedad también se refleja en la ciudad de Morón, donde 362 fosas siguen pendientes de limpieza porque de los 13 equipos disponibles, únicamente cinco están operativos. Los demás están fuera de servicio por falta de neumáticos y baterías, indicó el diario.
Allí la situación es igual de tensa. En la actualidad, se perforan calles en el reparto Villamil para colocar nuevos tubos de alta densidad y renovar el deteriorado sistema de alcantarillado, “que contribuirán a la evacuación de aguas residuales y a mayor eficiencia en el drenaje de la ciudad”, apuntó Invasor en un reporte anterior.
Asimismo, se intenta reactivar la estación de rebombeo de la calle Gonzalo Marín y se labora en la desobstrucción, retiro de escombros y mantenimiento de redes hidrosanitarias, en el cuadrante de las calles Libertad y Padre Cano, ante la inminencia de la temporada ciclónica y la posibilidad de lluvias intensas asociadas a fenómenos meteorológicos.
Las autoridades insisten en que se hacen esfuerzos, pero la falta de insumos básicos y la dependencia casi absoluta de piezas importadas dejan a miles de avileños con un derecho elemental afectado: el acceso regular y digno al agua potable.
En marzo trascendió que las autoridades prolongaron a nueve días el ciclo de distribución de agua en la ciudad de Ciego de Ávila, una medida que ha afectado directamente la vida cotidiana de sus habitantes y que refleja la gravedad de la crisis hídrica que enfrenta el territorio.
La decisión, que busca paliar la escasez de agua en el municipio, se ha impuesto ante la reducción del caudal en las principales fuentes y la caída en el rendimiento de los equipos de bombeo.
El pasado abril fue el mes más seco registrado en Ciego de Ávila desde 2008, con precipitaciones por debajo del 30 % del promedio histórico, de acuerdo con datos preliminares del Centro Meteorológico Provincial, que advirtió sobre el agravamiento de la sequía en el territorio.
Este déficit se suma a una tendencia sostenida de baja pluviometría en el último lustro, debido al descenso de las precipitaciones en la región. La provincia central arrastra una crisis desde 2021: 35 de los últimos 51 meses (69 %) tuvieron lluvias inferiores a los registros históricos.
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