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Aunque mayo llegó con lluvias, el abasto de agua en la ciudad de Las Tunas sigue al borde del colapso, pues la presa El Rincón, principal fuente de suministro de la urbe, apenas contiene unos seis millones de metros cúbicos de agua, el 27 % de su capacidad total, y las autoridades luchan contra una infraestructura obsoleta para evitar la interrupción del servicio.
Buzos trabajan a contrarreloj en la instalación de una toma flotante en ese embalse, con el objetivo de mejorar el suministro en una ciudad donde el bombeo se encuentra paralizado en varias fuentes, incluida Piedra Hueca, debido a la rotura de un transformador, reportó el periódico oficial 26.
Piedad Herrera Núñez, directora municipal de Acueducto y Alcantarillado, reconoció que la situación “sigue tensa y llamó al ahorro en cada hogar y centro de trabajo y servicios”.
El lunes quedó paralizado el bombeo desde el sistema Piedra Hueca por una avería eléctrica. La única esperanza es que se repare el transformador “en las próximas horas”, pero no hay garantías.
Días atrás, la propia funcionaria confirmó que esta fuente de abastecimiento opera con un solo pozo activo, que entrega apenas 50 litros por segundo.
Mientras, en la cuenca La Cana funciona una única bomba con capacidad para alrededor de 50 litros de agua por segundo, de los cuales apenas llegan a la urbe entre 20 y 30, debido al deterioro de las redes, indicó el periódico local.
Una bomba recién reparada se reinstaló en la presa Cayojo, para intentar abastecer la zona industrial de la ciudad, igualmente afectada. Pero estas soluciones parche no resuelven el problema estructural de una red colapsada, que depende de piezas viejas y fallas eléctricas constantes.
Mientras tanto, tormentas locales severas en los primeros días de mayo dejaron lluvias, granizos y fuertes rachas de viento en varios puntos de la provincia. Así ocurrió el 3 de mayo en un poblado del municipio de Puerto Padre, donde el mal tiempo provocó grandes daños a viviendas y al sistema eléctrico.
Sin embargo, estos eventos no han sido suficientes para revertir el bajo nivel de los embalses. En los últimos meses, la sequía ha golpeado con intensidad varias provincias cubanas, profundizando la crisis de abasto de agua. Un reciente informe reveló que Holguín sufre un déficit de lluvias del 22 %, clasificando todo su territorio como “muy seco”.
Mientras tanto, en Ciego de Ávila, el 69 % de los últimos 51 meses ha registrado precipitaciones por debajo del promedio histórico, con embalses y acuíferos sin capacidad de recuperación debido a la persistencia de altas presiones oceánicas y al fenómeno climático El Niño.
Esa situación provocó que, en los últimos días, el ciclo de distribución de agua en Ciego de Ávila se extendiera a nueve días, una decisión tomada por el gobierno ante el agotamiento del acuífero de Ruspoli.
De igual forma, en la provincia de Sancti Spíritus la situación no es menos alarmante. El número de personas que dependen de pipas para acceder al agua potable se duplicó en un año, alcanzando cerca de 82,000 residentes.
La combinación de sequía, apagones prolongados y fallos estructurales ha dejado a miles de familias de esta provincia central sin acceso regular al servicio. Municipios como Fomento, Trinidad y la propia cabecera provincial encabezan la lista de zonas más afectadas, con barrios donde la distribución ocurre sólo cada 15 días.
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