Marrero, cruz de Cuba por gracia de Raúl Castro

Raúl Castro padeció la tentación totalitaria de dejarlo todo atado y bien atado, pero eligió a los peores.

Granma
Manuel Marrero agradeciendo su designación como primer ministro a Raúl Castro Foto © Granma

La designación del arquitecto Manuel Marrero Cruz como primer ministro de Cuba, a finales de 2019, fue una imposición de Raúl Castro Ruz que generó malestar en el gobierno y en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), cuando civiles no entendieron que se premiara a quien había destruido el turismo, desoyendo a empresarios, turoperadores y militares opuestos a que se encumbrara a uno de los personajes más cuestionados por su corrupción, guataquería y despotismo, hasta el extremo de sufrir un atentado fallido en Varadero.

Raúl padeció la tentación totalitaria de dejarlo todo atado y bien atado antes de irse a vacilar a sus dachas de La Coronela y Mayarí, con saltos a México para pasear con Emma, la hermana menor; pero no consigue descansar porque eligió a los peores posibles: Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez y Manuel Marrero Cruz.

Al calor del embullo Obama, Marrero decidió incrementar un 40% los precios del deficiente turismo cubano; desoyendo los criterios de turoperadores extranjeros y expertos nacionales con acreditada experiencia en el sector, que alertaron contra una política de tarifas suicida por la debilidad crónica de la industria sin chimenea en la isla, como se demostró en 2019 y 2020, antes de la pandemia de coronavirus, que solo remató la faena del ineficaz, altanero y dichoso ministro.

CiberCuba ha hablado con cubanos que conocieron de cerca a Marrero en Holguín, Varadero y La Habana, incluidos oficiales de las FAR y la Contrainteligencia Militar -que hablaron bajo la condición de anonimato- y todos coinciden, en describirlo como un ser "despreciable y repugnante"; servil con los poderosos y déspota y maltratador de subordinados y trabajadores.

Marrero inicia su despegue en 1991, como jefe de inversión en la construcción del hotel "Río de Luna", primer hotel de Gaviota en su natal Holguín, del que luego fue nombrado director, pero antes fue enviado a Varadero para pasar un entrenamiento en las instalaciones de la entidad, dirigida entonces por el coronel Bouza, que lo ubicó en la habitación 107 de Villa Caleta, que recibía turistas extranjeros de septiembre a junio; reservando julio y agosto para el alto mando de las FAR.

Los hoteles Gaviota I, II y III estaban en construcción; mientras comenzaba el movimiento de tierras para Gaviota IV que -a  su terminación- quedaron agrupados en el complejo Coral; Marrero termina su trabajo en Holguín y fue designado como director de Coral, cargo que asume en enero de 1993, mostrando un carácter "tiránico" y ganando fama como "acosador de mujeres, a las que pedía sexo a cambio de ascensos y compensaciones materiales y laborales".

Como recuerda una ex empleada de Gaviota, en esa época se situaba en la salida para trabajadores y empleados, y paraba a las mujeres, a las que humillaba con registros y haciéndoles vaciar sus carteras y mochilas sobre una mesa; trato que no dispensaba a los hombres; como director de Coral.

Marrero residía entonces en la Casa de Protocolo 20, en Punta Hicacos que, antes había sido sede del puesto de mando de las Tropas Coheteriles Antiaéreas; en la península matancera y: en aquellos años, la última construcción en Varadero, hacia  el norte, era el entonces Campamento Internacional de Pioneros, distante unos dos kilómetros de la casa 20; un tramo oscuro e ideal para preparar un atentado, fraguado por maridos ofendidos, familiares y amigos de las trabajadoras a las que humillaba.

En la conocida como Cueva de  Ambrosio se escondieron un grupo de cubanos, armados con piedras y palos que, previamente, regaron puntillas para intentar ponchar las ruedas del carro y obligarlo a detenerse; "no íbamos a agredir a Marrero, solo queríamos asustarlo para que aflojara el acoso o pidiera traslado", aclara uno de los participantes, que llegaron hasta el sitio en motos, que escondieron en la caverna.

El plan de atentado fracasó porque en el auto solo iba el chofer, que empezó a gritar: ¡Soy yo, soy yo; el jefe se quedó en el hotel!; los agresores cesaron el ataque y se fueron en sus motos a sus casas; la Contrainteligencia Militar abrió una investigación que concluyó en nada porque no pudo identificar culpables y nadie fue sancionado.

La CIM constató el alto nivel de rechazo que Marrero provocaba en los trabajadores, especialmente entre las mujeres, y cerró el caso elevando informe a sus superiores sobre el actual primer ministro de Cuba, proponiendo que fuera expulsado de Gaviota; propuesta que costó el traslado -disfrazado de ascenso- al entonces jefe de la Contrainteligencia Militar en Varadero hacia Matanzas.

La mano de Raúl Castro salvó a Marrero; aunque no pudo evitar su regreso a Holguín; porque -previamente- había establecido lazos con el ministro de las FAR y su entonces yerno, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, aprovechando que, entre sus misiones como director de Coral, estaba la de atender y avituallar la casa 5, destinada exclusivamente al general de ejército.

Marrero también estrechó relaciones con el viceministro primero Julio Casas Regueiro, durante sus vacaciones en la casa 4 de Villa Coral, que solo atendía y avituallaba, cuando se alojaba el primer sustituto de Raúl Castro; porque, junto al resto de viviendas de protocolo, estaba bajo el control del Consejo de Estado y la Seguridad Personal; dirigida por el jefe de la Seguridad Personal coronel "Jesús"; oficial disciplinado y amable, que mantenía prudente distancia de los máximos jefes.

Pero Marrero excedía su natural cometido de anfitrión de Raúl, Casas y López-Calleja; organizándoles fiestas con mujeres jóvenes en la casa de un señor identificado como Humbertico, situada en la costa de Boca de Camarioca; fuera del control de las familias, que quedaban disfrutando en las casas 5 y 4 de Villa Coral; precisa un oficial de la CIM jubilado.CiberCuba no ha podido localizar al propietario de la vivienda sede de las fiestas ni a algunas de las mujeres que compartían con los máximos jefes militares cubanos, aunque lo seguirá intentando.

Para acallar el descontento, Marrero fue sacado de Varadero, como sugirió la Contrainteligencia Militar, pero ascendido a Delegado de Gaviota para el Oriente de Cuba, con base en Holguín; mientras que el entonces jefe de la CIM en Varadero, teniente coronel Rojas fue ascendido a jefe del órgano de control en las provincias de Matanzas, Sancti Spíritus y Cienfuegos, sucesivamente y se jubiló con grados de coronel y como miembro de la cúpula de la Contrainteligencia en el Ejército Central.

En Holguín, Marrero -sintiéndose protegido- siguió practicando el estilo que provoco su salida de Varadero; llegando a disponer que cuatro trabajadoras de Gaviota -conocidas como Las Indias- atendieran en sus visitas a Julio Casas Regueiro y Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, recuerda un ex funcionario de la empresa militar, que no descarta el consentimiento de las mujeres para la realización de tareas extras y mejor remuneradas que sus trabajos habituales.

La entrada en el negocio turístico de las FAR, propició un doble control sobre las empresas mixtas con firmas extranjeras; por un lado, actuaba un oficial de la Sección 11 (Turismo) de la Contrainteligencia (CI) del Ministerio del Interior y, por otro, un oficial de la Contrainteligencia Militar (CIM) que, a su vez, adquiría experiencia en esa tarea operativa.

Los informes operativos coincidieron en señalar el "desbarajuste interno" de Gaviota y su "escasa profesionalidad en la comercialización y gestión de hoteles", como se evidenció en el reciente simbombazo del Saratoga; pero la respuesta del alto mando -en 2006- fue sacar a los oficiales CIM del control de los hoteles; desplazándolos a otros cometidos, incluidos aparentes ascensos, pero apartándolos de la vigilancia y protección de las empresas mixtas del conglomerado militar-empresarial de GAESA, comentó un oficial jubilado de la CI, que participó en aquellas operaciones y que recuerda el desconcierto entre los miembros de su sección porque "apartaban a compañeros de la CIM para evitar malas influencias".

En 2002, Marrero llega por fin a La Habana como vicepresidente primero de Gaviota. en 2003 asciende a la jefatura de la empresa turística militar y, en marzo de 2004, es nombrado titular de Turismo, donde estuvo hasta su designación como primer ministro, en diciembre de 2019; pese a una caída global del 9,3% en su último año de gestión y de más del 21% de los viajeros procedentes de Estados Unidos.

La mayoría de ministros civiles y altos funcionarios del gobernante partido comunista acataron con reservas la decisión de Raúl Castro, pero ninguno se atrevió a impugnarla, limitándose a comentarios en círculos privados; pero oficiales de las FAR, especialmente miembros de la CIM que conocían al personaje como sujeto de investigación, constataron que el clan GAESA se imponía definitivamente sobre los héroes de la Sierra Maestra, Girón, Crisis de Octubre, Angola, Etiopía, Nicaragua y el conocido como clan del Arroz con frijoles, que llevaron su descontento a una reunión ampliada del Buró Político, pero sin conseguir revertir la situación y acabar pagándola con el desembarco del complejo militar-empresarial en la distribución bolivariana de alimentos, bienes y servicios.

Ni siquiera cuando Marrero puso en pie de guerra al sector sanitario, acusándolos de negligencia ante el coronavirus, el presidente Díaz-Canel tuvo reflejos para desautorizarlo y se dedicó a dejar pasar el tiempo y hacer pronunciamientos elogiosos hacia los ofendidos por el mentecato premier, pero sin atreverse a criticar a quien había provocado un impopular y absurdo incendio político.

De su etapa habanera, las fuentes consultadas destacan dos hitos: la compra o regalo de una casa en Boca Ciega, que aparecería a nombre de su hijo mayor, en una operación que involucró a la venezolana PDVSA y a un empresario cubano americano no identificado; y las presiones contra un vecino colindante de su mansión en el exclusivo barrio de Siboney, al que habrían entregado sendas viviendas en Miramar y El Vedado, a cambio de dejar libre la contigua a la del primer ministro, que no quiere vecinos en su entorno; protegiéndose además con un descomunal muro, que incumple los parámetros de Planificación Física; según el criterio de vecinos.

Algunas fuentes atribuyen las dimensiones del muro al deseo de Marrero de ocultar la piscina y un ranchón, donde celebra banquetes y fiestas, pero este extremo no ha podido ser confirmado.

CiberCuba no ha podido contrastar estas informaciones con el Registro de la Propiedad de Habana del Este; con el supuesto beneficiado de la permuta forzosa; la Inmobiliaria Palco, encargada de cambiar las titularidades de las viviendas en esa zona; ni con el propio Marrero Cruz sobre sus operaciones inmobiliarias y los hechos que le señalan diferentes fuentes, durante su ejecutoria en Holguín, Varadero y La Habana, sobre la que seguirá investigando.

Marrero es miembro del Buró Político del gobernante partido comunista y primer ministro, cargo gubernamental extinguido en 1976 y recuperado en 2019. Desde 1959 hasta la fecha, Cuba solo ha tenido dos primeros ministros, Fidel Castro Ruz (1959-1976) y Manuel Marrero Cruz (2019); el cargo de presidente del Consejo de Ministros lo han ostentado tres cubanos, el propio Fidel (1976-2008), Raúl Castro (tres meses de 2008) y Miguel Díaz-Canel (2018-2019).

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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