El preso político cubano Andy García Lorenzo, detenido tras las protestas del 11 de julio de 2021, cumple nueve días en huelga de hambre, según denunció su familia.
Su hermana, Roxana García Lorenzo, informó en Facebook que el joven inició el ayuno para exigir la devolución de cartas personales confiscadas por las autoridades carcelarias.

“Andy no está solo. Andy tiene una familia muy unida y vamos a hacer todo lo posible, todo lo que esté a nuestro alcance, para darle toda la repercusión y todo el apoyo que necesita en estos momentos”, afirmó su suegro Pedro López en una directa de sus redes sociales.
Estado de salud crítico
Durante una visita reciente a la prisión donde Andy se encuentra recluido, su madre, Dairy Lorenzo, lo describió como "extremadamente delgado, con los ojos hundidos y dificultades para respirar". La familia teme por su vida, recordando que durante una huelga anterior fue golpeado y sometido a tratos inhumanos.
“Andy apenas podía hablar, tenía que hacerlo muy despacio porque ya no le quedaban fuerzas”, relató Dairy, visiblemente afectada por la frágil condición de su hijo.
Denuncia y llamado a la acción
En su directa, López denunció que la Seguridad del Estado intensificó el hostigamiento contra el joven después de que su caso ganara relevancia mediática.
Según López, el régimen había adoptado previamente una postura de "aparente calma" para evitar denuncias públicas, pero esa estrategia cambió tras las constantes campañas de la familia en defensa de su liberación.
“Estamos intentando contactar con la oficina de Marco Rubio y con varios periodistas para volver a darle un impulso a este caso. A los familiares de los presos, les pido que no se callen cuando la vida de sus seres queridos corra peligro. Denuncien en todo momento, porque estamos frente a un sistema represivo que ejerce la violencia sistemáticamente y que no dudará en hacer daño”, dijo López
Reacción internacional y contexto
Andy García Lorenzo fue condenado a cuatro años de prisión por participar en las históricas protestas del 11J en Santa Clara.
Su caso ha sido seguido de cerca por organizaciones internacionales, que han denunciado las violaciones de derechos humanos contra él y otros presos políticos en Cuba, como la realizada en octubre de 2022 por Human Rights Watch.
La familia, que ha sido objeto de actos de repudio y hostigamiento por parte de represores de la dictadura, responsabilizó directamente al régimen cubano y a la Seguridad del Estado por cualquier daño físico o psicológico que pueda sufrir Andy.
En sus redes sociales, su hermana, instó a la comunidad internacional a ejercer presión para garantizar su integridad: "La vida de Andy depende de la presión que podamos ejercer juntos”.
En diciembre de 2021, Andy recibió amenazas de la Seguridad del Estado por la iniciativa de su familia de crear una red para ayudar a otros encarcelados del 11J en Cuba, así como a sus familiares.
En sus redes sociales, su hermana relató que había sido cambiado de penal y amenazado, debido a la iniciativa solidaria de su familia "Ayuda a los valientes del 11J", a través del cual recibían dinero para donar comida a los presos políticos de Cuba.
En noviembre de 2022, su hermana denunció que el joven estaba siendo víctima de torturas psicológicas, golpes, y malos tratos en el campamento de trabajo donde permanecía recluido.
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