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La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) expuso en un reciente informe sobre el Producto Interno Bruto (PIB) en el periodo 2024-2025 que Cuba y Haití son los únicos países de América Latina que acumulan tres años consecutivos de recesión económica.
En la investigación, la tasa de crecimiento del PIB para la isla quedó en negativo en los tres años plasmados: -1.0 (2023), -1.0 (2024) y -0.1 (2025), un panorama refleja las graves dificultades que enfrenta en su economía nacional. En el caso de Haití, la situación resulta más desfavorable: -1.9 (2023), -4.0 (2024) y -0,5 (2025).
El gobierno cubano anunció el pasado lunes una proyección de crecimiento económico del 1% para el año 2025, según informó el ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso Vázquez, durante una sesión de la Asamblea Nacional.
Esta meta, que a simple vista podría parecer modesta, se plantea en un contexto marcado por una profunda crisis económica que ha golpeado todos los sectores productivos y afectado gravemente la calidad de vida de la población.
Como lleva tiempo ocurriendo, el régimen de La Habana culpa al “bloqueo” estadounidense de casi todos sus males, incluyendo el decrecimiento económico.
Pero después de décadas oyendo el mismo discurso, los cubanos no se dejan engañar con cifras falsas de daños materiales causados por el embargo. Saben que el único responsable de la crisis es el gobierno, con su insistencia en mantener la economía planificada y estatalizada, a pesar de su evidente fracaso, y su oposición al naciente sector privado.
Por otro lado, el informe de la CEPAL sobre inversión extranjera directa (IED) en la región no incluyó información sobre la mayor de las Antillas. Según el economista cubano Pedro Monreal, "la palabra Cuba ni siquiera aparece en el documento", lo que subraya la falta de transparencia y datos económicos proporcionados por las autoridades cubanas.
Mientras la mayoría de los países de la región se esfuerzan por ofrecer cifras claras y desarrollar estrategias más eficaces, la opacidad sigue marcando el manejo de la economía en Cuba.
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