Dos niños venden guayabas en las calles de Ciego de Ávila: Conoce el acto de bondad de un hombre para ayudarlos



Los niños viajan cada día ocho km para vender frutas y ayudar a su mamá.

Niños cubanos que venden guayabas en Ciego de Ávila © Facebook / Guillermo Rodríguez Sánchez 
Niños cubanos que venden guayabas en Ciego de Ávila Foto © Facebook / Guillermo Rodríguez Sánchez 

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Un cubano en Ciego de Ávila tuvo un acto de bondad con dos niños que se dedican a vender guayabas en las calles para ayudar a su mamá.

El freelance Guillermo Rodríguez Sánchez relató en su muro de Facebook el encuentro que tuvo con los dos hermanitos, quienes cada día viajan ocho kilómetros para ofrecer sus frutas a la gente; desde Carolina, un poblado ubicado en la carretera al municipio Venezuela, ocho kilómetros al sur del territorio cabecera.

Conmovido por su situación, el hombre les ofreció un negocio "redondo" para los pequeños: pagarles todas las guayabas de una mochila y luego volvérselas a regalar.

"Ahh, tú lo que no sabes hacer negocios", le espetó el pequeño muerto de risa.

Captura de Facebook / Guillermo Rodríguez Sánchez

Un trabajador de un establecimiento gastronómico en la zona los invitó a sentarse y les sirvió gratis dos suculentos sándwiches.


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Rodríguez Sánchez cumplió su palabra, les compró todas las guayabas, les entregó el dinero y se las volvió a dar.

Los niños estaban apurados para coger un transporte para regresar a su casa antes del anochecer. Le contaron que ayudan a su madre tras ir a la escuela por la mañana y que viven solos con ella.

"Les pido agarrar una mochila y en efecto, compruebo que pesan muchísimo aún y ya llevan horas en la venta de fruta", señaló el periodista.

Él les propuso verse de nuevo dentro de siete días en un lugar y hora acordados para entregarles alguna ropa y otros útiles que pueda reunir, "algunas confituras que quizá hace años o nunca han probado y negociar una vez más dejándome aventajar por guayabas". También pidió a sus amigos aportar algo.

"Podemos surtir en conjunción un poquitico de felicidad en una niña y un niño que si los has visto por ahí, sabrás que derrochan alegría aún trabajando fuera de lo que la lógica cronológica indica", recalcó.

"Y tú...¿qué estabas haciendo a esa edad? Porque yo estaba jugando siempre por las tardes. Como han cambiado los tiempos...", lamentó.

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