El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha asumido el cargo de administrador interino de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
Rubio, durante una gira por países latinoamericanos, declaró que USAID ha fallado en promover los intereses nacionales de Estados Unidos y la acusó de comportarse como una "caridad global".
En un tuit publicado en X por el periodista Reshad Hudson, el cubanoamericano enfatizó que el gobierno del presidente Donald Trump no pretende eliminar la agencia por completo, sino alinearla más estrechamente con la política exterior estadounidense, razón por la que fue colocada bajo el control del Departamento de Estado.
Esta decisión se produce en medio de una reestructuración significativa de la agencia, que incluye una reducción considerable de su personal.
En un video publicado por la cuenta Rapid Response 47 (cuenta oficial de Respuesta Rápida de la Casa Blanca), el propio Trump expuso sobre USAID: "Me encanta el concepto, pero resultaron ser lunáticos de izquierda radical. El concepto es bueno, pero lo importante es la gente".
El multimillonario Elon Musk, encargado de liderar la "oficina de eficiencia gubernamental" de la administración Trump, igual ha criticado duramente a USAID, calificándola de irreparable y abogando por su cierre.
Estas medidas han suscitado críticas por parte de legisladores demócratas, quienes argumentan que la disolución o fusión de USAID podría debilitar la influencia de Estados Unidos en el extranjero y beneficiar a naciones rivales como China.
USAID, fundada en 1961, es responsable de administrar la ayuda exterior civil y la asistencia al desarrollo de Estados Unidos, gestionando un presupuesto de más de 50 mil millones y operando en más de 100 países.
“Eso es ridículo. Son dólares de los contribuyentes”, dijo Rubio a su llegada a El Salvador.
La suspensión de fondos pone en riesgo la continuidad de estas iniciativas, limitando recursos esenciales para su funcionamiento.
Pero la administración Trump defiende la medida, argumentando que busca reevaluar y alinear la ayuda exterior con los intereses nacionales de Estados Unidos.
La absorción de USAID por el Departamento de Estado y la congelación de la ayuda exterior representan un cambio significativo en la política de asistencia internacional de Estados Unidos, con posibles repercusiones para organizaciones y proyectos en Cuba y otras regiones que dependían de este apoyo.
Sin dudas, este tipo de decisiones generan preocupación por el impacto en organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación cubanos que dependían de la ayuda exterior estadounidense.
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