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Una niña estadounidense de 10 años que se recupera de un cáncer cerebral fue deportada a México junto con su familia, tras ser detenidos en un puesto de control de inmigración en Texas el mes pasado.
Las autoridades arrestaron a los padres indocumentados de la pequeña, quienes viajaban desde Río Grande, Texas, a Houston para un chequeo médico de la menor. En el grupo iban otros cuatro niños, de los cuales, solo uno no nació en Estados Unidos.
Según reporta MSNBC, los oficiales de la CBP los cargaron a todos en una camioneta y los abandonaron en México pocas horas después de la detención.
La familia había hecho el mismo viaje otras veces sin problemas, pero esta vez no les quisieron aceptar la documentación médica y legal presentada y los padres terminaron arrestados, a pesar de no tener antecedentes penales.
El caso ha desatado indignación, ya que la chica, nacida en Estados Unidos, está en proceso de recuperación tras una cirugía cerebral para extirparle un tumor.
La familia fue separada en el centro de detención antes de ser deportada a México. En una decisión difícil, los padres optaron por irse todos juntos y no dejar a sus hijos en Estados Unidos, donde podrían haber sido colocados en el sistema de hogares de acogida.
Una vez en México, la familia se trasladó a un albergue y luego a una casa, pero la seguridad es una preocupación constante. La madre relató que los niños no pueden dormir por el temor de ser secuestrados, ya que se encuentran en una zona donde los ciudadanos estadounidenses suelen ser víctimas de delitos.
El caso ha levantado críticas de organizaciones de defensa de los derechos humanos y figuras políticas. El Caucus Hispano del Congreso denunció la falta de humanidad de la administración Trump, recordando cómo sus políticas migratorias afectan a las familias de estatus migratorio mixto.
Estimaciones sugieren que hasta 4 millones de familias en esta situación podrían enfrentar separación debido a las políticas de deportación masiva.
Además de la situación de salud de la niña, la familia también enfrenta desafíos adicionales. El hijo de 15 años de la pareja padece un trastorno cardíaco, síndrome de QT largo, que requiere tratamiento especializado no disponible en México.
La tragedia de este caso muestra los efectos devastadores de las políticas migratorias de la administración Trump, que siguen separando a familias y poniendo en peligro la salud y seguridad de sus miembros, aunque sean estadounidenses.
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