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El gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles nuevas restricciones para las embarcaciones que arriben desde Cuba, argumentando que la isla no mantiene medidas efectivas contra el terrorismo.
La medida, establecida por la Guardia Costera de EE.UU., entrará en vigor a partir del 2 de abril de 2025, según el aviso oficial publicado en el sitio web del Registro Federal.
De acuerdo con la Ley de Seguridad del Transporte Marítimo y la reciente Ley de Autorización de Defensa Nacional 2024, cualquier puerto que esté bajo la jurisdicción de un Estado Patrocinador del Terrorismo es automáticamente considerado como deficiente en medidas antiterroristas.
La designación de Cuba como Estado Patrocinador del Terrorismo, hecha por el Departamento de Estado de EE.UU., ha sido el argumento principal para la imposición de estas nuevas condiciones de entrada.
La Guardia Costera actualizó su lista de países que no cumplen con medidas de seguridad portuaria adecuadas, en la que también figuran Irán, Siria, Venezuela, Sudán, Yemen, entre otros.
De acuerdo con las normas de operación de la Guardia Costera de EEUU, el objetivo de su Programa Internacional de Seguridad Portuaria (IPS) es "mitigar el riesgo de importar terrorismo a través del comercio exterior informando al control estatal del puerto de EEUU, advirtiendo al público y mejorando la seguridad de los puertos extranjeros a través de asistencia técnica específica y el desarrollo de capacidades".
Entre las medidas que aplicaría esa fuerza a los barcos de países señalados como de alto riesgo estaría "la realización de abordajes de seguridad" y "evaluaciones de seguridad portuaria extranjera".
Las embarcaciones que arriben a puertos estadounidenses procedentes de Cuba deberán cumplir condiciones adicionales de seguridad, las cuales no han sido detalladas completamente en el anuncio, pero suelen incluir inspecciones más rigurosas, restricciones operativas y protocolos adicionales de verificación antes de recibir autorización para atracar.
Esta política refuerza el control sobre el tráfico marítimo entre Cuba y EE.UU., aumentando las dificultades para la entrada de buques con origen en la isla.
El conflicto diplomático entre Estados Unidos y Cuba se intensificó a inicios de 2025 tras la reincorporación de la isla a la lista de países patrocinadores del terrorismo por parte del gobierno de Donald Trump.
Esta decisión, anunciada en enero, provocó una airada reacción del régimen cubano, que la calificó de “arremetida imperialista” y responsabilizó a Washington de la crisis económica y migratoria que enfrenta la isla.
En febrero pasado, la administración de Trump reforzó aún más las sanciones al reactivar el Título III de la Ley Helms-Burton, lo que permite a ciudadanos estadounidenses presentar demandas por propiedades confiscadas por el gobierno cubano.
Además, se amplió la lista de entidades cubanas restringidas, bloqueando aún más las transacciones con empresas vinculadas al aparato estatal. El Departamento de Estado, en un comunicado, reafirmó su compromiso de mantener la presión sobre el régimen cubano y su política de “opresión y actividades malignas en la región”.
Curiosamente, esta escalada de tensiones ocurrió pocos días después de que la administración saliente de Joe Biden considerara retirar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo.
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