Joven de 16 años sobrevive tras 46 días en terapia intensiva por infección postparto en Sancti Spíritus

Haikana junto al personal médico que salvó su vida Foto © Radio Sancti Spíritus

Este artículo es de hace 1 año

Lo que debió ser un momento de felicidad se convirtió en una dura batalla por la vida: Haikana Meneses García, una joven de 16 años, enfrentó serias complicaciones tras dar a luz el pasado 12 de enero en Sancti Spíritus.

Una infección postparto severa la mantuvo 46 días en terapia intensiva, conectada a un ventilador mecánico y sometida a múltiples intervenciones médicas.

Su caso, catalogado como extremadamente crítico, requirió la intervención de un equipo multidisciplinario que trabajó sin descanso para estabilizarla, reportó la oficialista Radio Sancti Spíritus.

La atención especializada fue clave, pero también evidenció los desafíos de un sistema de salud que opera bajo condiciones precarias, con recursos limitados y la constante presión de evitar muertes maternas en un país donde la falta de insumos y personal especializado es una realidad.

El parto de Haikana transcurrió sin aparentes complicaciones, lo que permitió su regreso a casa en el municipio de Cabaiguán, pero seis días después, su estado de salud se deterioró rápidamente.

La episiotomía practicada durante el parto se abrió, lo que facilitó la entrada de bacterias y desencadenó una infección agresiva que se propagó por su organismo, por lo cual fue ingresada de urgencia en el Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos con un cuadro de sepsis grave.

La infección avanzó rápidamente, afectando sus pulmones y provocando una bronconeumonía severa que comprometió su capacidad respiratoria.

Ante la gravedad del cuadro, los médicos se vieron obligados a intubarla y conectarla a un ventilador mecánico durante más de 30 días, mientras aplicaban diversas estrategias terapéuticas.

Especialistas de ginecología, cirugía torácica y medicina intensiva trabajaron de manera coordinada para frenar la infección y tratar las múltiples complicaciones que sufrió la paciente.

La doctora Mayelín Durán Romero, especialista en Terapia Intensiva, destacó la complejidad del caso y el nivel de exigencia que implicó para el personal médico, en un contexto donde los hospitales cubanos enfrentan serias limitaciones en medicamentos y equipamiento.

Durante su internamiento, la joven fue sometida a procedimientos de alto riesgo, como una cirugía torácica para drenar un empiema pulmonar, una traqueostomía para mejorar la ventilación y una videotoracoscopia para limpiar la cavidad pleural.

Además, la infección avanzó hasta comprometer el útero y los ovarios, por lo que los médicos tomaron la difícil decisión de practicarle una histerectomía con doble anexectomía, lo que significa que Haikana no podrá volver a concebir.

La complejidad del caso obligó a solicitar interconsultas con especialistas de varias provincias del país, incluyendo La Habana, Ciego de Ávila, Villa Clara y Pinar del Río.

Profesionales de distintas disciplinas participaron en la toma de decisiones para definir los tratamientos más efectivos y minimizar las secuelas de la infección.

Tras semanas en estado crítico, su cuerpo comenzó a responder de manera positiva a los tratamientos. Poco a poco, logró recuperar la capacidad de respirar por sí misma y la traqueostomía fue retirada.

Aunque aún debilitada, pudo pronunciar sus primeras palabras tras más de un mes sin poder hablar. Su madre, Misleidy García Fernández, no pudo contener las lágrimas al verla aferrarse nuevamente a la vida.

"Es un milagro prácticamente que yo esté viva", confesó la joven, con la voz entrecortada.

El caso de Haikana pone de relieve los riesgos del embarazo en la adolescencia, pero también la realidad de un sistema de salud que, aunque cuenta con profesionales capacitados, enfrenta serias dificultades estructurales.

A pesar de que el régimen cubano intenta difundir historias de éxito en el sector de la salud, la realidad dentro de los hospitales de la isla es alarmante. La falta de insumos básicos, la escasez de personal médico y las condiciones insalubres han convertido al sistema sanitario en un reflejo de la crisis general que atraviesa el país.

Los problemas son evidentes en numerosos centros de salud. En muchos hospitales cubanos ni siquiera hay jeringuillas ni insumos esenciales, lo que pone en peligro la vida de los pacientes y complica aún más la atención médica.

A esto se suma el éxodo de profesionales de la salud. En 2023, Cuba perdió más de 13,300 médicos, un golpe devastador para un sistema ya colapsado. La falta de personal especializado ha dejado a numerosos hospitales sin capacidad para atender adecuadamente a los pacientes.

El deterioro del sistema sanitario también se refleja en las dificultades que enfrentan los propios médicos. En el Día de la Medicina Latinoamericana, los profesionales de la salud cubanos denunciaron las condiciones en las que deben trabajar, con jornadas extenuantes y sin los recursos adecuados para salvar vidas.

Casos concretos evidencian la crisis: en Sancti Spíritus, la falta de médicos en el cuerpo de guardia de un hospital dejó a los pacientes sin atención de urgencia. En Matanzas, una mujer embarazada casi pierde la vida debido a la escasez de suministros médicos y la negligencia provocada por la crisis.

Lejos de la propaganda oficial, el sistema de salud cubano enfrenta una de sus peores crisis en décadas, con hospitales en ruinas, falta de personal y recursos médicos insuficientes para atender a una población cada vez más vulnerable.

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