Cuba recibió este sábado un donativo de 10 mil toneladas de arroz enviado por Vietnam, en medio de un panorama donde el cereal, muy demandado, escasea desde hace meses en los mercados estatales y las bodegas, provocando malestar social, colas interminables y un auge del mercado negro, donde los precios superan ampliamente el poder adquisitivo medio.
La ayuda, gestionada por los mecanismos partidistas de ambas naciones, se oficializó en una ceremonia celebrada en la Terminal de Contenedores del Mariel, presidida por autoridades de ambos países, informó el medio oficialista Cubadebate.

Durante el acto protocolar, el viceministro de Finanzas de Vietnam, Le Tan Can, reafirmó el compromiso de su país con Cuba y enfatizó el carácter histórico de los vínculos entre ambos pueblos. Asimismo, se anunció un próximo envío adicional de 1,500 toneladas del cereal, también en calidad de donativo.
Por la parte cubana, la viceministra de Comercio Interior, Aracelys Cardoso Hernández, agradeció el gesto y subrayó que estos donativos reflejan la "hermandad inquebrantable" entre Cuba y Vietnam, enraizada en décadas de relaciones políticas y cooperación económica entre dos regímenes de partido único.
Vietnam, también gobernado por un Partido Comunista, ha implementado desde hace décadas una política de reformas económicas con orientación de mercado, permitiéndole convertirse en un líder exportador de arroz a nivel mundial.
Cuba, por su parte, ha optado por una estrategia de centralización persistente, donde la reforma económica es más retórica que efectiva, acentuando la dependencia del régimen cubano de ayudas y créditos externos.
En el reporte no se ofrecieron detalles sobre cuándo ni cómo se distribuirá el arroz, ni si llegará de forma gratuita a toda la población o estará sujeto a algún tipo de asignación restringida.
Según datos oficiales, en 2024 Cuba produjo apenas el 30% del arroz que cosechaba en 2018, debido a la falta de insumos y combustible, lo que ha reducido significativamente la superficie cultivada y los rendimientos por hectárea.
Esta situación ha obligado al gobierno a importar el 100% del arroz destinado a la canasta básica, incrementando el gasto en divisas en un contexto económico complicado.
Además, han impuesto topes de precios para el arroz y los frijoles comunes. El precio minorista máximo para el arroz se fijó en 155 pesos por libra. No obstante, esta medida ha generado tensiones en el mercado.
En Camagüey, por ejemplo, la imposición de este precio provocó el cierre masivo de puestos de venta, ya que los vendedores consideraron insostenible vender a ese precio frente a los costos actuales del producto.
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