El presidente Donald Trump planteó este lunes la posibilidad de deportar a ciudadanos estadounidenses considerados delincuentes violentos, una idea que encendió las alarmas en círculos jurídicos y de derechos humanos por su potencial inconstitucionalidad.
Durante una reunión en el Despacho Oval con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, Trump declaró:
"Me gustaría ir un paso más allá. Se lo dije a Pam [Bondi, fiscal general], no sé cuáles son las leyes, siempre tenemos que obedecer las leyes, pero también tenemos criminales de cosecha propia que empujan a la gente en el metro, que golpean a ancianas en la nuca con un bate de béisbol cuando no están mirando, que son monstruos absolutos".
El presidente indicó que la fiscal general Pam Bondi "está estudiando" la posibilidad legal de esta medida.
Expertos -citado por CNN- consideran que la idea supondría una violación directa del derecho constitucional de los ciudadanos estadounidenses a no ser expulsados de su propio país.
La sugerencia fue expuesta en el contexto de la cooperación bilateral con El Salvador para recibir deportados.
"Me gustaría incluirlos en el grupo de gente para sacarlos del país, pero tendrás que estar mirando las leyes al respecto, Steve, ¿vale?", agregó Trump, dirigiéndose a su asesor Stephen Miller.
El argumento del presidente es que no cree que los criminales estadounidenses deban ser considerados diferentes de los criminales inmigrantes.
"¿Por qué, crees que son una categoría especial de personas? Son tan malos como cualquiera que entre", dijo.
No es la primera vez que el presidente saca a la luz esa intención, ya lo hizo a finales de enero, poco después de llegar a la presidencia. En aquella oportunidad, anticipó que se pagaría a un país que quisiera recibir a criminales estadounidenses.
Deportaciones masivas y cárceles salvadoreñas
Las declaraciones de este lunes se dieron en el marco de una alianza más amplia con el gobierno de Bukele, mediante la cual El Salvador acepta recibir personas deportadas desde Estados Unidos, sin importar su nacionalidad.
Trump elogió el enfoque punitivo del mandatario salvadoreño, afirmando que hace "un excelente trabajo" con la gestión de los prisioneros, y que esa cooperación permite a Estados Unidos actuar "con menos dinero y con gran seguridad".
También reveló haber pedido personalmente a Bukele que amplíe su infraestructura carcelaria.
El secretario adjunto de la Casa Blanca, Stephen Miller, reforzó esta línea al asegurar que “no hay un límite máximo” para las deportaciones bajo el acuerdo, y que continuarán enviando a “terroristas extranjeros” y presuntos miembros de pandillas como MS-13 y Tren de Aragua al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) en El Salvador.
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