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El Tribunal Provincial Popular de Santiago de Cuba condenó a dos jóvenes a penas de ocho y nueve años de privación de libertad por delitos relacionados con drogas ilícitas, en el marco de juicios orales y públicos calificados por el régimen como “ejemplarizantes”.
Ambas sentencias se dictaron en el contexto de la actual cruzada del gobierno cubano contra las drogas, tras años de escasa visibilidad pública del tema, y fueron divulgadas mediante notas oficiales publicadas por el propio Tribunal Provincial Popular de Santiago de Cuba en su sitio institucional.
En el primero de los casos, correspondiente a la causa 40 de 2025, un joven de 29 años fue sancionado a ocho años de prisión por dedicarse al cultivo de la planta cannabis sativa, conocida como marihuana, con fines lucrativos.
La detención tuvo lugar en su domicilio, en la carretera de Siboney, kilómetro 10 y medio, en la zona de El Brujo, donde se le ocupó una planta de 1.50 metros de altura y una caja de cigarrillos con hojas secas de la misma droga.
El Laboratorio Provincial de Criminalística certificó un peso total de 286.7 gramos de sustancia.
El tribunal determinó que el acusado se dedicaba a cultivar y poseer marihuana para suministrarla a consumidores, conducta sancionada por los incisos a) y d) del artículo 235.1 del Código Penal, subrayó la nota.
Además de la pena principal, se le impusieron sanciones accesorias como la privación de derechos, el comiso de la droga y la prohibición de salida del país.
Las autoridades judiciales señalaron que el proceso respetó las garantías constitucionales y el debido proceso, y tanto el sancionado como la Fiscalía tienen derecho a apelar.
En el segundo caso, correspondiente a la causa 36 de 2025, otro joven, de 28 años y natural de Baire, fue condenado a nueve años de privación de libertad por comercializar marihuana y cannabinoide sintético, conocido como “el químico”.
Como parte del proceso investigativo “Consorcio”, fue detenido el primero de julio de 2024 mientras se trasladaba en ómnibus desde Palma Soriano hacia Contramaestre.
Durante el arresto, se le ocuparon en el bolsillo dos envoltorios tipo bombón: uno con 3.56 gramos de marihuana y otro con 1.83 gramos del químico.
El tribunal probó que el acusado se dedicaba a distribuir estas sustancias en los Consejos Populares de Baire, Maffo y Lumumba, y que mantenía vínculos con personas bajo control por tráfico y cultivo de drogas.
La sentencia también incluyó el comiso del dinero obtenido por la venta, la privación de derechos y la prohibición de salida del país.
Al igual que en el caso anterior, el juicio fue calificado como ejemplarizante y –según la nota oficial– se asegura que se respetaron las garantías procesales establecidas en la legislación cubana.
En marzo pasado, se reportó que el régimen cubano ha intensificado los juicios ejemplarizantes como herramienta para castigar con dureza delitos relacionados con drogas.
En estos procesos, se busca escarmentar públicamente a los implicados, sobre todo a jóvenes acusados de consumir o traficar sustancias como marihuana o cannabinoides sintéticos.
Pocos días después, se conoció que varios cubanos fueron condenados a 10 años de prisión por tráfico del químico en Sancti Spíritus.
Las autoridades los vincularon con una red de distribución en centros urbanos y rurales, señalando el agravante de comercializar sustancias altamente tóxicas y adictivas entre menores de edad.
Recientemente, una joven fue juzgada en Santiago de Cuba por transportar droga desde Jamaica. Su caso generó atención al evidenciar la creciente participación de mujeres en la cadena del narcotráfico, lo cual ha encendido alarmas sobre la feminización de este fenómeno en contextos de crisis económica.
Ya en abril, otro incidente relacionado con las drogas afectó la vida barrial en Santiago de Cuba, cuando el 1 de abril de 2025 vecinos tomaron decisiones desesperadas para detener la venta de sustancias en su comunidad. La creciente frustración ciudadana por la inacción institucional y el auge del microtráfico ha llevado a intentos de justicia popular y denuncias públicas a través de redes sociales.
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