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El Observatorio de Género de Yo Sí Te Creo en Cuba (YSTCC) confirmó este martes un nuevo caso de feminicidio, elevando a 12 el número de mujeres asesinadas en el país por violencia machista en lo que va de año.
La víctima fue identificada como Melissa Vale Castillo, quien fue atacada por su expareja y padre de sus dos hijos, el pasado 23 de abril, en su domicilio ubicado en El Salao, ciudad de Santiago de Cuba.
Un crimen devastador y más preguntas que respuestas
Melissa fue asesinada en su hogar, frente a sus hijos pequeños, en un acto brutal que pone nuevamente en evidencia la falta de mecanismos eficaces de protección para las víctimas de violencia de género en Cuba.
El observatorio informó que aún se encuentra recabando información sobre la edad de Melissa, y que otras personas resultaron heridas durante el ataque, aunque no se han dado detalles sobre su estado.
En su comunicado, YSTCC expresó: "Llegue nuestro pésame a los dos hijos, muy pequeños, de Melissa, su hermana, demás familiares y personas allegadas."
La impunidad y el silencio: un patrón que persiste
Este caso fue verificado por fuentes comunitarias y reportes de la ciudadanía, medios independientes y activistas, gracias al trabajo conjunto entre YoSíTeCreo en Cuba y el Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT).
Ambas organizaciones han advertido del subregistro de estos crímenes en el país, donde el Estado no publica cifras oficiales ni garantiza transparencia en los procesos judiciales relacionados con violencia de género.
Hasta el 29 de abril de 2025, los observatorios han confirmado 12 feminicidios y están investigando otras 6 alertas en diferentes provincias: Artemisa, Matanzas, Santiago de Cuba, La Habana, Granma y Camagüey.
Un llamado urgente a romper el silencio
Desde YSTCC reiteraron que denunciar no es un delito, e instaron a la ciudadanía a reportar cualquier caso de violencia extrema de género. Y es que el observatorio continúa recopilando información y ofreciendo canales seguros para quienes deseen comunicar estos hechos.
En un país donde aún no existe una ley integral contra la violencia de género, el activismo independiente se ha convertido en el principal soporte de visibilización y acompañamiento a las víctimas.
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