El parque solar fotovoltaico Juan Pérez II, en el municipio costero de Niquero, es el segundo en la provincia de Granma que aporta energía limpia al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
La instalación “superó con éxito las pruebas técnicas y de puesta en marcha” y actualmente aporta 21.8 megavatios (MW), aseguró el diario oficial La Demajagua al reportar su inauguración este 30 de abril.
Más de 600 trabajadores participaron en las últimas etapas de construcción, que fue celebrada por la dirigencia del partido comunista como un ejemplo de “compromiso colectivo” y capacidad técnica nacional.
Aun así, el nuevo parque cubre sólo una parte de las necesidades energéticas de la provincia. Actualmente, Granma genera el 15 % de su demanda eléctrica en horarios pico (120 MW) mediante parques solares como Yarey I y II, Jiguaní Desarrollo, Siboney, Payares y Mártires de Artemisa.
En marzo fue inaugurado en Bayamo el parque solar fotovoltaico La Sabana, que también se conectó al SEN.
“Con la entrada en operación de Juan Pérez II y La Sabana, se espera cubrir el 30 % de la demanda máxima (42 MW de 120 MW)”, explicó Ariel Ovidio Álvarez Suárez, director de Fuentes Renovables de la Empresa Eléctrica de Granma.
Eso implica que el 70% restante sigue dependiendo de fuentes fósiles para la generación termoeléctrica, en un país asediado por apagones frecuentes y prolongados, escasez de diésel y vulnerabilidad energética creciente.
En el acto de inauguración, las autoridades entregaron reconocimientos a más de una docena de empresas e individuos, y volvieron a premiar por sexto año consecutivo a la Empresa Eléctrica de Granma como “Colectivo Vanguardia Nacional”, pese a que los problemas del sistema eléctrico son persistentes.
Las autoridades también destacaron la cooperación internacional -en particular de China, “mediante donativos”- como una pieza clave en la expansión fotovoltaica del país, lo que deja claro que el crecimiento del sector aún depende del respaldo externo y no de capacidades internas sostenibles.
Granma proyecta elevar su capacidad solar instalada a más de 115 MW, con nuevos proyectos en desarrollo como los parques Camilo Cienfuegos, en Río Cauto; Las Tapias, en Manzanillo (21.8 MW) y Yara (5 MW), además de una micro red en la comunidad El Uno de Santa Rosa, en Río Cauto. Sin embargo, no se detallaron cifras de inversión, costos del mantenimiento ni plazos concretos para la desconexión del diésel.
El gobierno cubano apuesta a la expansión del uso de las energías renovables, que representan menos del 5 % de la matriz energética nacional.
De hecho, autoridades aseguran que el país se ubicará próximamente entre los tres primeros del mundo en avanzar más rápidamente en la transición hacia el uso de energías limpias, en medio de la profunda crisis energética que enfrenta actualmente la nación.
Al respecto, el presupuesto de inversiones para 2025 refleja un cambio parcial en las prioridades de gasto, con un aumento significativo en energías renovables y amortización de deuda.
Durante los últimos meses ha transcendido la inauguración de varios parques fotovoltaicos. El gobernante Miguel Díaz-Canel prometió una mejoría con la instalación de estos sistemas que generarán más de 500 MW de energía solar en el primer semestre de este año.
Además, se comprometió a que para finales de 2025 se habrán construido 55 parques solares con una capacidad de 1,200 MW.
Sin embargo, esta medida va acompañada de una importante limitación: la falta de baterías para almacenar la electricidad generada, lo cual significa que la energía solar solo podrá utilizarse en tiempo real, durante el día, sin posibilidad de cubrir la demanda nocturna, cuando se produce el mayor consumo.
Las autoridades cubanas han insistido en la promesa de alcanzar los 2,000 MW de generación fotovoltaica para 2030.
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