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La familia de Karildi Caridad Marín, una joven madre cubana residente en el barrio de Párraga, en el municipio Arroyo Naranjo, sigue esperando respuestas sobre su paradero, a casi un año y cinco meses de su desaparición.
Karildi, de 25 años, fue vista por última vez el 14 de diciembre de 2023, cuando salió de su casa con la intención de asistir a una fiesta en el municipio Cerro, en La Habana. Desde entonces, no se ha tenido ninguna noticia confiable sobre su ubicación, lo que ha sumido a su familia en una angustia prolongada y sin respuestas concretas por parte de las autoridades.
Desde los primeros días tras su desaparición, su hermano Yoandri Marín ha encabezado una intensa búsqueda, recurriendo a redes sociales, medios independientes y al apoyo de organizaciones feministas para visibilizar el caso.
En varias declaraciones en redes sociales, Yoandri ha expresado su frustración ante la falta de avances significativos en la investigación policial, denunciando demoras, falta de seguimiento y escasa comunicación por parte de los cuerpos de seguridad del Estado.
Además del dolor propio de la desaparición, la familia de Karildi enfrenta otra realidad desgarradora y es la de su hija pequeña, que recientemente cumplió dos años, y la cual crece sin la presencia de su madre.
En un emotivo mensaje compartido en marzo de este año, sus familiares recordaron el cumpleaños de la niña, lamentando que Karildi no haya podido acompañarla en una fecha tan significativa.
El caso ha sido visibilizado por el Observatorio de Género de Alas Tensas, organización feminista que activó una #AlertaYeniset y ha contribuido a mantener viva la atención pública sobre el caso.
Desde este colectivo se insiste en la necesidad de mejorar los protocolos estatales para la atención y búsqueda de mujeres desaparecidas, un fenómeno que ha ido en aumento en el país y que muchas veces se enfrenta a la inacción institucional.
La comunidad, por su parte, ha mostrado solidaridad compartiendo la información, organizando cadenas de búsqueda y ofreciendo cualquier dato que pudiera contribuir a esclarecer lo ocurrido. Sin embargo, a medida que pasan los meses, crece el temor de que el caso quede impune y en el olvido.
La historia de Karildi no es un caso aislado. Su desaparición se suma a una lista creciente de mujeres desaparecidas en Cuba cuyo paradero sigue siendo incierto, y cuya búsqueda es liderada casi exclusivamente por sus familias y organizaciones de la sociedad civil. En este escenario, la urgencia de políticas públicas efectivas y comprometidas se vuelve cada vez más evidente.
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