Un video publicado por el influencer cubano Dairon Cano (@dairon_cano_aguila) ha conmovido a miles de personas en redes sociales al mostrar el testimonio de Yasleidy Martínez, una madre cubana residente en Tampa, Florida, que logró reunir a toda su familia en Estados Unidos tras años de duro trabajo.
En el video, grabado mientras conduce, Yasleidy -que trabajó "unos cuantos años de ayudante de construcción"- cuenta que llegó hace una década al país, sin hablar inglés y dispuesta a hacer cualquier sacrificio. “Casi que hasta de respirar dejé. Hubieron* días difíciles, de tomarte un pomo de agua, comerte un pedacito de pan y acostarte a dormir para arrancar el otro día a trabajar”, dijo, y enumeró a los siete familiares que trajo desde Cuba: su sobrino, su hijo menor, su hija mayor, sus dos nietas, su madre y su padre. Todos viven con ella bajo el mismo techo.
La historia no se detiene ahí. Gracias a su esfuerzo y al de sus hijos, la familia abrió una clínica médica en la que trabajan juntos. Su hija se graduó de psicóloga, su hijo menor cursa la secundaria, y varios estudian enfermería. Yasleidy también obtuvo la ciudadanía estadounidense, tras estudiar y aprobar el examen en inglés, pese a que asegura que aún no domina el idioma porque no ha tenido tiempo de aprenderlo. “Todo es lo que tú te propongas en la vida”, afirmó con orgullo.
La reacción de los usuarios ha sido arrolladora. En menos de 24 horas el video superó los diez mil “me gusta” y recibió una avalancha de comentarios de admiración, apoyo y reconocimiento. Muchas personas compartieron vivencias similares, mientras otras agradecían directamente a Yasleidy por haberlas acogido a su llegada al país. Algunos testimonios fueron especialmente conmovedores, como el de una mujer que confesó haber llorado al escuchar la historia justo cuando estaba a punto de rendirse, o el de otra que dijo haber pasado por siete infartos mientras ayudaba a su familia a establecerse en EE.UU.
También surgieron mensajes de quienes buscaron contacto con ella para pedir empleo en la clínica, y hasta cubanos desde otros estados que expresaron su deseo de conocerla. “Eres una campeona”, “una verdadera madre cubana”, “un ejemplo de mujer” y “Dios te bendiga por tanto” fueron frases repetidas una y otra vez en los comentarios.
Yasleidy no es influencer ni política. No busca cámaras ni notoriedad. Solo cuenta su verdad con naturalidad: que vino a este país a luchar, a trabajar duro, a dar todo por los suyos, y que no se arrepiente de nada. “Tengo a mis dos viejitos aquí al lado mío, mis hijos, mis nietas. No le podemos pedir más a la vida”, dijo, sin darse cuenta de que estaba inspirando a una comunidad entera.
Este testimonio se suma a otras historias que Dairon Cano ha visibilizado recientemente, como la de Orelvis, un cubano también en Tampa con orden de deportación, que lucha por mantener abierto su food truck mientras enfrenta la incertidumbre migratoria. Pero si bien los contextos son diferentes, el mensaje que atraviesa estas historias es el mismo: hay cubanos que, lejos del ruido, están dejando huella a fuerza de trabajo, dignidad y amor por su familia.
La historia de Yasleidy es, para muchos, el recordatorio de que el verdadero éxito no se mide en bienes ni en títulos, sino en cuánto eres capaz de sostener a los tuyos sin rendirte, aunque eso signifique, como ella dijo, dejar de respirar por un tiempo.
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