La creadora de contenidos cubana Legmy Anguelov (@legmyross) compartió su experiencia al probar las croquetas españolas, un clásico imprescindible en cualquier bar del país ibérico.
“Las croquetas aquí siempre son una opción segura. En cualquier bar que entres, puedes pedirlas sin miedo. ¡Siempre están buenas y son muy cremosas!”, contó Legmy en su publicación, resaltando que esa cremosidad característica de las croquetas españolas es lo que las diferencia de las que solía comer en Cuba.
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Según relata, en Cuba las croquetas son más densas, con una carga excesiva de harina que puede hacerlas difíciles de masticar, con una textura granulada y sosas de sabor.
Recordó las croquetas del Ditú, que comía cuando era una adolescente. Las vendían por unos centavos en divisas pero se volvieron muy populares.
Luego desaparecieron estos establecimientos y se pusieron de moda las croquetas de Prodal, a pesar de que eran insípidas, cargadas de harina, explosivas y causaban accidentes domésticos al freírlas en aceite caliente.
Más allá de las comparaciones técnicas, para Legmy hay un elemento que ninguna receta del mundo logra superar: el sabor de las croquetas que hace su madre.
“Las croquetas de mi madre son las mejores. Aunque las de España sean espectaculares”, comentó en el video.
La anécdota ha despertado la nostalgia entre cubanos en el extranjero, quienes también han recordado sus propias vivencias culinarias con este platillo que en realidad es de origen francés. Y es que, como bien demuestra Legmy, detrás de cada receta de cocina hay algo más que ingredientes: hay memorias, cultura y afecto.
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