Los cubanos Enrique Arias-Hierro y José Manuel Rodríguez-Quiñones, deportados recientemente a Sudán del Sur por las autoridades migratorias de Estados Unidos, han sido identificados como residentes en el estado de Florida con extensos antecedentes penales.
Enrique Arias-Hierro, de 47 años, era residente del condado Miami-Dade, en Florida.
Su historial incluye al menos siete arrestos en 1997 y dos más en 2006, según registros estatales.
Fue detenido por última vez el 2 de mayo de 2025, y sobre él pesan condenas por homicidio, robo a mano armada, suplantación de identidad, secuestro y robo con violencia.
José Manuel Rodríguez-Quiñones, de 54 años, vivió en los condados de Volusia, Orange y Brevard, también en Florida.
Su primera detención data de 2008, en el condado de Miami-Dade, por tráfico de cocaína, seguida de múltiples arrestos entre 2010 y 2021 por delitos que incluyen asesinato en primer grado con arma de fuego, agresión violenta, hurto y posesión de drogas.
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Fue capturado nuevamente el 30 de abril de 2025 y entregado a las autoridades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Ambos forman parte del grupo de más de 42,000 cubanos con orden final de deportación que el régimen de La Habana se niega a aceptar de regreso, según datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Deportación
El vuelo de deportación que trasladó a estos ciudadanos cubanos también incluyó a hombres procedentes de Birmania, Vietnam, México, Laos y Sudán del Sur.
La medida ha sido duramente cuestionada en los tribunales estadounidenses.
Un juez federal en Massachusetts, Brian E. Murphy, emitió una orden para que el gobierno mantenga la custodia de los deportados, alegando que se violó la ley y que no se les brindó “una oportunidad significativa de oponerse a su traslado”.
Murphy había congelado anteriormente planes de deportación a países en conflicto, como Libia, sin que los afectados pudieran agotar sus recursos legales.
Respuesta del DHS y de Trump
En respuesta, el DHS justificó la acción argumentando que se trataba de criminales extremadamente peligrosos.
“Estamos expulsando a estos criminales convictos de territorio estadounidense para que nunca más puedan lastimar a otra víctima estadounidense”, declaró la subsecretaria Tricia McLaughlin.
“Es absurdo que un juez activista intente obligar a Estados Unidos a traer de regreso a estos monstruos singularmente brutales”, añadió.
El presidente Donald Trump también intervino en el debate desde su red Truth Social.
“Ocho de los criminales más violentos del planeta no llegarán a su destino final por culpa de jueces fuera de control. Están perjudicando a nuestro país”, alegó el mandatario.
Trump agregó que la situación obliga a ICE a mantener a más agentes fuera del país, en lugar de proteger a ciudadanos estadounidenses.

El abogado Avelino González explicó en declaraciones recogidas por Telemundo 51 que La Habana “no acepta a nadie de regreso que haya salido de la isla antes de 2017”, lo cual deja en un limbo a miles de inmigrantes.
Este vacío ha llevado a que deportaciones “caso por caso” busquen terceros países, y que el DHS explore destinos alternativos, como se evidencia en el caso de Sudán del Sur.
Un destino peligroso y contradictorio
La elección de Sudán del Sur como país receptor ha generado alarma.
El propio Departamento de Estado estadounidense publicó en abril de 2024 un informe que señala a ese país por violaciones sistemáticas de derechos humanos, incluyendo asesinatos arbitrarios, tortura, desapariciones y violencia de género.
Irónicamente, el DHS ha protegido a ciudadanos de Sudan del Sur dentro de Estados Unidos al extender su protección temporal de deportación (TPS) hasta noviembre, por considerar que las condiciones en ese país son inseguras.
No obstante, el mismo gobierno ahora envía allí a deportados de otras nacionalidades.
Preocupación entre cubanos con orden de expulsión
Expertos en inmigración advierten que el caso sienta un precedente peligroso.
“Mi recomendación para todas estas personas señaladas con orden final de deportación es que busquen un tercer país adonde irse a establecer y asegurarse una estabilidad. De lo contrario, sus vidas pudieran convertirse en una terrible pesadilla”, dijo el abogado Willy Allen en declaraciones para Café Fuerte.
Aunque ICE ha realizado varios vuelos hacia Cuba este año, todos han incluido a migrantes de reciente arribo.
La situación continúa desarrollándose en un clima de tensión legal, diplomática y política. El gobierno de Trump ha suspendido las conversaciones migratorias con Cuba, y no hay señales de que se reanuden pronto.
Mientras tanto, el Departamento de Seguridad Nacional parece determinado a tratar a los cubanos con orden de deportación como cualquier otro inmigrante criminal, sin excepciones ni consideraciones políticas.
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