El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una prórroga en la imposición de aranceles del 50 % a los productos importados desde la Unión Europea, inicialmente prevista para entrar en vigor el 1 de junio.
La nueva fecha límite será el 9 de julio de 2025, luego de una llamada telefónica con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

"He recibido una llamada de Ursula von der Leyen solicitando una extensión del plazo del 1 de junio para los aranceles del 50 %. Acepté la prórroga —9 de julio de 2025—. Fue un privilegio hacerlo", escribió Trump en sus redes sociales.
Von der Leyen también confirmó el contacto y expresó su disposición a avanzar rápidamente en las negociaciones comerciales.
La decisión de Trump llega tras semanas de incertidumbre y tensiones económicas y diplomáticas, en las que el mandatario estadounidense insistió en que la UE ha actuado históricamente en perjuicio de Estados Unidos en materia comercial.
En publicaciones previas, acusó al bloque europeo de establecer barreras comerciales "ridículas", manipular su moneda y perjudicar a empresas estadounidenses.
Incluso llegó a calificar la creación de la UE como un proyecto para "aprovecharse de Estados Unidos", y propuso públicamente la imposición de un arancel directo del 50 % si no se alcanzaba un acuerdo.
Pese al tono beligerante, la marcha atrás no sorprende del todo. Ya lo hizo antes con países como México, Canadá y China. En el llamado "Día de la Liberación", el pasado 2 de abril, Trump anunció aranceles recíprocos a varios socios comerciales, pero la reacción negativa de los mercados —especialmente el de deuda— lo obligó a suspender su implementación hasta julio.
El anuncio de este nuevo aplazamiento provocó un alivio inmediato en los mercados financieros: el euro alcanzó su nivel más alto frente al dólar desde el 30 de abril y las bolsas europeas repuntaron, recuperando las pérdidas de sesiones anteriores.
Sin embargo, la distancia entre los estilos de negociación es notoria. Mientras Washington acostumbra a negociar con mensajes en redes sociales y amenazas públicas, Bruselas opta por un enfoque técnico, jurídico y multilateral.
La Comisión Europea representa a los 27 Estados miembros y requiere mandatos precisos, informes regulares y consensos internos para cada decisión. Un ritmo que desespera al equipo de Trump, más afín a resultados inmediatos y gestos impactantes.
Con el reloj en cuenta regresiva hasta el 9 de julio, el futuro del acuerdo comercial entre ambas potencias sigue siendo incierto. Pero al menos, por ahora, la amenaza de una guerra arancelaria ha sido contenida.
Archivado en: