El anuncio de la Unión Eléctrica (UNE) de que la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras se sincronizaba nuevamente con el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no trajo alivio, sino una oleada de escepticismo, burlas y reclamos de cubanos exhaustos tras años de apagones prolongados, sin horarios definidos y sin esperanza de mejora.
“Guiteras en línea con el SEN”, publicó escuetamente la UNE. Pero, para miles de usuarios, esa frase no representó ninguna diferencia tangible en sus vidas. Al contrario, exacerbó el malestar de unos usuarios que se sienten ninguneados y manipulados por los dirigentes del régimen cubano y las "estrategias" comunicativas del gobierno de Miguel Díaz-Canel.

Las redes sociales, especialmente la sección de comentarios de Facebook de la empresa estatal, se convirtieron en una tribuna donde el pueblo expresó su agotamiento, su rabia y su desesperanza ante un sistema que perciben cada vez más injusto e insostenible.
Sincronización sin efectos
La termoeléctrica matancera, una de las más importantes del país, ha estado plagada de fallos técnicos durante los últimos meses.
Las noticias de su entrada en funcionamiento se suceden con frecuencia, pero la mayoría de las veces con efecto fugaz. Solo en las últimas dos semanas, la planta ha salido y entrado del SEN varias veces, por problemas en la caldera, fugas, mantenimiento no programado y situaciones imprevistas.
Lo más leído hoy:
Esta última sincronización, informada el sábado 25 de mayo en horas de la tarde, no fue diferente.
Las quejas sobre apagones de entre 15 y 22 horas continuaban llegando desde todas las provincias del país: Camagüey, Las Tunas, Cienfuegos, Holguín, Granma, Pinar del Río, Matanzas y hasta desde barrios periféricos de La Habana.
“Está en línea, pero seguimos en apagón”, fue una de las frases más repetidas.
Un pueblo en estado de agotamiento
Muchos ciudadanos, con tono entre la ironía y el desespero, contaron cómo viven jornadas enteras sin electricidad, lo que afecta no solo su descanso, sino la conservación de alimentos, el abastecimiento de agua, la cocción de alimentos y hasta la salud de personas enfermas o ancianas.
“El salario no alcanza, y lo poco que uno consigue se echa a perder sin refrigerador”, lamentaba una usuaria. Otros destacaban la imposibilidad de bombear agua en edificios, la afectación al ritmo escolar de los niños y la dificultad para dormir por el calor y los mosquitos.
La incertidumbre es uno de los factores que más desesperación genera. Sin un cronograma oficial y confiable de apagones, la población siente que vive a ciegas, sin posibilidad de planificación.
“Esto es peor que el período especial, porque al menos entonces sabíamos cuándo habría corriente”, comentaron varios usuarios, reclamando la restitución de horarios fijos y públicos.
Desigualdad que indigna
Una de las quejas más frecuentes fue la percepción de que La Habana recibe un tratamiento preferencial en la distribución eléctrica.
Varios usuarios coincidieron en que los megawatts generados por la Guiteras no se quedan en Matanzas, su provincia, sino que se desvían hacia la capital para mantener “la imagen de normalidad” o para proteger a zonas estratégicas.
Mientras los matanceros aseguran pasar más de 15 horas consecutivas sin electricidad, con cortes incluso en zonas cercanas a la misma termoeléctrica, los capitalinos, según múltiples testimonios, mantienen cortes programados más breves o incluso disfrutan de continuidad en el servicio en determinadas zonas.
Esta situación alimenta un sentimiento de discriminación territorial. Frases como “La Guiteras trabaja para La Habana” o “Matanzas pone la planta, pero no la luz” resumen una percepción de injusticia que ya no se limita a la queja, sino que roza la indignación política.
Inacción oficial y desesperanza
A pesar de los reclamos, la respuesta institucional sigue siendo limitada. Más allá de escuetos partes diarios sobre déficit y capacidad de generación, no hay explicaciones claras ni soluciones estructurales a corto plazo.
La ciudadanía demanda no solo mejor gestión y planificación, sino alternativas concretas: mantenimiento real o construcción nuevas plantas, y responsabilidad de los directivos. Pero la respuesta estatal ha sido invariable: silencio, propaganda o medidas paliativas sin impacto real.
“Esto se les fue de las manos”, escribió una persona. Y no faltaron quienes, desde la frustración, pidieron incluso que “entreguen el país” ante la incapacidad de resolver un problema tan elemental como el suministro eléctrico.
Diez comentarios representativos del sentir popular
- “Si está en línea con el SEN, entonces el SEN está desconectado del pueblo”.
- “Nos tienen en 20 horas de apagón y dicen que la Guiteras está funcionando... ¿Para quién?”.
- “Desde la azotea veo la chimenea echando humo, pero en mi casa hay velas”.
- “Esto no es un problema técnico, es una falta de respeto planificada”.
- “No hay ni leña para cocinar, esto ya se volvió insostenible”.
- “Que publiquen en qué provincia se siente esa corriente, porque aquí solo sentimos el calor”.
- “Ni alumbrón ni apagón, ya esto es un abismo energético”.
- “A este paso, la Guiteras va a funcionar solo para la foto”.
- “La Habana duerme con aire, el resto del país con mosquitos y lágrimas”.
- “Más que sincronización eléctrica, necesitamos sincronización con la realidad del pueblo”.
Archivado en: