Circula en redes sociales una alerta sobre una modalidad que afecta a viajeros, especialmente a cubanoamericanos en la isla: el robo de documentos personales, como pasaportes o tarjetas de residencia, seguido de un “hallazgo oportuno” cuando las víctimas publican recompensas para recuperarlos.
Este patrón, denunciado por usuarios, expone no solo la inseguridad, sino también los riesgos migratorios que implica perder documentos esenciales en territorio cubano.

“Ahora mismo es un nuevo modus operandi de algunas personas en la isla, roban las pertenencias a extranjeros, preferentemente a cubanos que viajan desde Estados Unidos, y después esperan a que publiquen que darán recompensa y por supuesto aparecen diciendo que se la encontraron”, subrayó la persona denunciante.
Además, recalcó: “Yo recomiendo no andar con ninguno de esos documentos encima, en caso de extravío o robo, puede afectar de manera contundente el reingreso a este país”.
La alerta fue lanzada por un internauta en los comentarios de una publicación realizada por CiberCuba, donde se informaba de un caso particularmente delicado: un hombre ofrecía hasta 100,000 pesos cubanos como recompensa por una residencia permanente estadounidense extraviada, perteneciente a una niña de apenas cuatro años.
En el caso del extravío de la residencia permanente de la niña, Pedro Luis Aguilar Jiménez, usuario del grupo de Facebook “Vendo todo en Bayamo Granma”, publicó un mensaje solicitando ayuda urgente para recuperar el documento.
“Saludos, esta residencia se encuentra extraviada. Se ofrece hasta 100 mil de recompensa a quien la encuentre. Por favor, la necesitamos con urgencia, es de una niña de 4 años”, escribió Aguilar, evidenciando el desespero por encontrar la tarjeta.
Durante los primeros meses de 2025, distintas denuncias reflejan cómo la crisis económica en Cuba ha impulsado nuevas modalidades delictivas, particularmente en zonas rurales.
En enero, un reporte desde Pinar del Río alertó sobre una práctica que combina el robo con extorsión: campesinos informaron que delincuentes estaban secuestrando animales domésticos —como cerdos— y luego exigían rescates de hasta 30,000 pesos cubanos para devolverlos.
Esta estrategia ha sido descrita como una forma emergente de “secuestro rural”, en la que las víctimas, además del daño económico, se ven amenazadas si acuden a la Policía.
El fenómeno no se detuvo allí. En mayo, las autoridades de Holguín frustraron un intento de secuestro de ganado cuando Juan Tomás Almenares fue sorprendido tras robar dos reses.
Su plan era exigir 60,000 pesos a su propietario a cambio de no sacrificar los animales, lo que representa una escalada en la osadía de estos delitos.
Aunque fue capturado antes de consumar la extorsión, el caso resalta la inseguridad creciente en el campo cubano, donde los hurtos y sacrificios ilegales de ganado han dejado a cientos de campesinos en situación crítica.
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