La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó este miércoles que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) enfrentará un déficit de generación que dejará sin electricidad a un tercio del país durante el horario pico, con una afectación estimada de hasta 1,290 megavatios (MW).
El anuncio llega en medio de un clima de creciente malestar ciudadano por el reciente aumento de tarifas impuesto por ETECSA, la empresa estatal de telecomunicaciones, que sorprendió el pasado viernes dando un paso de gigante en la política del gobierno de Miguel Díaz-Canel de “dolarizar parcialmente” la economía.

Según el parte oficial de la UNE, la disponibilidad del SEN a las 07:00 horas era de 2,080 MW, frente a una demanda de 2,620 MW, lo que implicaba ya una afectación de 598 MW por déficit de capacidad. Para el horario de máxima demanda se anticipa una afectación de 800 MW, aunque el pronóstico para la noche es más severo.
Las principales incidencias del sistema incluyen la avería de la Unidad 2 de la Central Termoeléctrica (CTE) Felton, y trabajos de mantenimiento en las unidades 2 de la CTE Santa Cruz, 4 de la CTE Cienfuegos y 5 de la CTE Renté.
A ello se suman 432 MW fuera de servicio por limitaciones térmicas, y 573 MW inactivos por problemas de combustible en la generación distribuida.
Sin embargo, la credibilidad de las cifras oficiales vuelve a quedar en entredicho. Ayer martes, la UNE pronosticó una afectación máxima de 1,272 MW, pero el parte de hoy revela que la realidad fue incluso peor: 1,289 MW apagados a las 21:00 horas.
El desfase entre lo previsto y lo que realmente ocurre se ha vuelto habitual, alimentando la desconfianza de una ciudadanía que percibe los partes diarios más como formalidades que como información fiable.
Este panorama se da mientras el malestar por el tarifazo de ETECSA continúa creciendo. El alza de precios en los servicios de internet y telefonía, en un país ya golpeado por cortes eléctricos diarios, ha disparado las críticas en redes sociales, donde numerosos usuarios denuncian lo que consideran una burla al bolsillo del cubano.
La UNE insiste en que la situación está sujeta a variaciones técnicas y disponibilidad del sistema, pero la realidad diaria de los apagones, sumada al descrédito institucional, parece imponer su propia versión de los hechos.
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