Buque ruso Almirante Vladimirsky llega a La Habana

El buque ruso Almirante Vladimirsky llega a La Habana, justo cuando el Buque Escuela Simón Bolívar, de Venezuela, arribó a Cienfuegos.



Buque ruso "Almirante Vladimirsky" Foto © Captura de Video/Facebook/Embajada de Rusia en Cuba

Este artículo es de hace 1 año

Un buque de guerra convertido en laboratorio flotante, con historia soviética y bandera rusa, entró este sábado a la bahía de La Habana, despertando curiosidad y lecturas políticas en una isla cada vez más sumida en crisis.

Se trata del Almirante Vladimirsky, un buque de investigación oceanográfica de la Flota del Báltico de la Armada de Rusia, que llega en visita de trabajo, según confirmó la embajada rusa en Cuba.

La imponente nave, construida en 1975, está equipada para realizar investigaciones hidrológicas, meteorológicas y oceanográficas, pero su llegada no solo responde a intereses científicos. Había zarpado de Kronstadt, una ciudad portuaria rusa a cerca de 30 km al oeste de San Petersburgo, el pasado 13 de marzo.

Según fuentes diplomáticas, la embarcación también trae material educativo que será donado a instituciones cubanas, un gesto que resuena en un país donde la falta de recursos en escuelas y universidades ha ido en aumento en los últimos años.

“El buque de investigación oceanográfica Almirante Vladimirsky entra en la bahía de La Habana. (…) Está diseñado para monitorear corrientes y realizar investigaciones en hidrología y meteorología”, informó la sede diplomática rusa en la red social X (antes Twitter).

El barco, que puede albergar hasta 170 personas, cuenta con capacidad para realizar estudios en hidrología química, biología marina, observaciones de olas, atmósfera y otros parámetros oceanográficos, de acuerdo con el Ministerio de Defensa de Rusia.

Perteneciente a la clase Akademik Krylov, el Almirante Vladimirsky es un buque con un desplazamiento de más de 9,000 toneladas, una eslora de 147,8 metros y una manga de 18,6 metros. Fue construido por el Astillero Szczecin para la Armada Soviética y posteriormente se incorporó a la Armada Rusa.

Sin embargo, más allá de su perfil científico, diversos informes de fuentes occidentales apuntan a que el buque también cumple funciones de recopilación de inteligencia en las regiones donde opera. Entre sus tareas se incluye el mapeo del lecho marino para detectar la ubicación de cables submarinos y gasoductos estratégicos. Esta labor ha llevado a que su presencia en el mar Báltico, área habitual de operaciones, sea objeto de estrecha vigilancia por parte de las fuerzas navales de la OTAN.

La visita del Vladimirsky no es la primera a la región. En abril pasado atracó en Venezuela, donde fue considerado un "hito" en la cooperación técnico-militar entre Moscú y Caracas.

Su presencia ahora en Cuba reaviva los lazos históricos entre ambos países y se inscribe en un contexto geopolítico marcado por la confrontación con Occidente.

Más allá del componente científico, el arribo del buque despierta interpretaciones sobre el papel que Rusia busca jugar en América Latina, y específicamente en Cuba, en medio de un escenario internacional tenso y con la isla buscando aliados en tiempos de dificultad económica.

Para muchos cubanos, sin embargo, lo que más resuena es el hecho de que la nave trae ayuda concreta para el sistema educativo. En un país donde padres, estudiantes y maestros se enfrentan diariamente a la escasez de libros, papel, computadoras o medios básicos de enseñanza, cualquier donativo cobra un valor especial.

La llegada del buque ruso coincide en tiempo con el fondeo en Cienfuegos, la llamada “Perla del Sur”, del Buque Escuela Simón Bolívar de la Armada venezolana, conocido como “Embajador sin fronteras”, informó el diario oficialista Granma.

Con una tripulación de 190 personas, el Buque Escuela Simón Bolívar fue recibido con honores militares, discursos de hermandad y una ofrenda floral al busto de José Martí. Para sus oficiales y cadetes, esta es la segunda visita a la ciudad cubana, tras su paso en 2019.

“Cada vez que venimos a Cuba, nos sentimos en casa. Siempre el trato ha sido especial, un trato de hermanos”, dijo el Capitán de Navío Ronald José Briceño Horta, comandante del buque venezolano.

Durante su estancia, los marinos bolivarianos realizarán visitas a sitios históricos y culturales, además de abrir el buque al público cubano, que podrá recorrerlo este domingo y durante los días siguientes.

Aunque ambos arribos han sido presentados como visitas de trabajo o cruceros de instrucción, la coincidencia no pasa desapercibida. En tiempos de sanciones, narrativas de “bloqueo” y llamados a la resistencia, la llegada casi simultánea de dos buques militares lanza un mensaje geopolítico claro, tanto hacia dentro como hacia fuera de la isla.

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