El encargado de negocios de la embajada de EE.UU. en Cuba Mike Hammer visitó los municipios de San Antonio de los Baños y Artemisa, donde se reunió con “el cubano de a pie”.
“Tuve la oportunidad de reunirme con personas que me habían reconocido por las redes sociales y que nos habían contactado previamente a través de Facebook. Fueron encuentros simpáticos y valiosos que refirman la importancia que le doy a conectar directamente con la gente”, dijo en off Hammer en un video de los que suele hacer la Embajada para documentar estos viajes que tanto molestan al régimen cubano.
En el material, se pudo ver al diplomático departiendo con cubanos en la calle de estos pueblos y en un encuentro con jóvenes en una iglesia católica. “Durante la visita sostuve un intercambio muy bueno con jóvenes llenos de energía y compromiso quienes sin duda representan el futuro de Cuba”, dijo.
“Es muy bonito el país pero a mí lo que me gusta es eso, compartir, y quisiera oír de ustedes cualquier cosa que quieran compartir y también pueden ser críticas, por favor, que yo vengo de una democracia, no es perfecta, tenemos nuestros problemas, pero sí se respetan los intereses de opinión y de pensamiento”, dijo Hammer en su reunión con los jóvenes.
Como habitualmente acostumbra a hacer durante sus recorridos por la Isla, Hammer visitó una plaza dedicada a José Martí y terminó el video con una frase del Apóstol: “Hacer es la mejor manera de decir”.
Mientras los cubanos siguen exigiendo soluciones reales a sus problemas cotidianos, Mike Hammer, con su presencia en las calles, en las iglesias y entre la gente, ofrece la imagen de una diplomacia que no teme escuchar, que apuesta por el respeto mutuo y que, con hechos, demuestra estar más cerca del pueblo cubano que los propios funcionarios del régimen.
Recientemente, en otro de sus actos más ridículos y propagandísticos, el régimen cubano homenajeó oficialmente a la funcionaria estatal que protagonizó una burda operación de hostigamiento contra el jefe de la misión diplomática de Estados Unidos.
El montaje fue tan burdo como patético: una “ciudadana común” --la ahora homenajeada Castro Toledo-- se acercó con actitud agresiva al diplomático para “decirle las verdades”, mientras otra grababa todo con un celular y agentes del régimen simulaban ser pasajeros espontáneos.
El intento de convertir la escena en un “acto de repudio” fracasó por completo. Ninguno de los presentes se sumó al espectáculo. A pesar del esfuerzo, el teatro propagandístico quedó expuesto por su artificialidad.
Mientras el régimen aplaude el circo, el embajador Hammer respondió con clase.
En un video publicado por la Embajada de Estados Unidos, relató con serenidad el incidente y reafirmó su compromiso con una diplomacia de calle, no de despachos. “Eso es lo que quiero hacer: recorrer el país, escuchar diferentes opiniones del pueblo cubano y compartir con ellos”, dijo.
Su respuesta, firme y desprovista de confrontación, desactivó el intento de provocación con una lección de temple y autenticidad.
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