Una estudiante de la Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas denunció públicamente el acoso a la que la han sometido agentes del Departamento Técnico de Investigaciones (DTI) del MININT, tras su participación en las protestas contra el reciente tarifazo impuesto por la empresa ETECSA.
"No quiero más personas del DTI en mi casa", reclamó con firmeza durante una reunión universitaria, en un video que ha comenzado a circular en redes y medios independientes.
La joven, cuya identidad no ha sido revelada, relató que funcionarios del DTI visitaron su casa sin previo aviso ni justificación, intimidando a su familia.
"¿Qué funcionario del DTI me va a pagar a mi mamá?", cuestionó al enumerar los posibles daños emocionales y físicos que estas visitas podrían causar a su entorno familiar. "Si le da algo a mi madre, ¿qué funcionario del DTI me va a pagar a mi mamá?".
El testimonio fue respaldado por otro estudiante que afirmó que no se trata de un caso aislado, sino de un patrón represivo que ya ha alcanzado a varios alumnos.
"Han dicho que nos están pagando desde el exterior para que nosotros hagamos cosas, lo que no es verdad", declaró.
Silenciar el descontento con represión
El caso se produce en medio de un clima de creciente malestar estudiantil por las nuevas tarifas de ETECSA, que limitan a una sola recarga mensual en pesos cubanos y priorizan la oferta en dólares estadounidenses, en un país donde la mayoría de los ciudadanos no tiene acceso regular a divisas.
El aumento desproporcionado en el costo de los datos móviles ha sido la chispa de una ola de inconformidad que se extendió por universidades de todo el país.
Lejos de escuchar las demandas del estudiantado, el gobierno ha optado por hostigar y vigilar a quienes se atreven a alzar la voz.
Según la muchacha de Las Tunas, la han acusado de "contrarrevolucionaria" y "cabecilla", y hasta la amenazaron con quedarse sin especialidad después de seis años de carrera.
"Las altas autoridades dicen que es profilaxis. Profilaxis para mí, como estudiante universitaria de la carrera de Medicina, serían mis altos cargos de mi universidad, con mi representación de la FEU, no un personal del DTI", recalcó.
La grabación, que fue obtenida y publicada por Martí Noticias, muestra la valentía de la juventud frente a las acciones represivas del régimen.
"Cualquier represalia que se tome contra mí, como ya la han tenido, va a llegar esto a nivel nacional", advirtió la futura doctora.
Las autoridades universitarias -salvo excepciones-, en vez de proteger a sus alumnos, han asumido un papel ambiguo, cuando no cómplice, en esta campaña de intimidación que evidencia la falta de autonomía de los centros educativos y la injerencia directa del aparato represivo del Estado en los espacios académicos.
ETECSA, símbolo de una crisis más profunda
La indignación contra ETECSA no se limita a las aulas. En las redes sociales, la empresa estatal ha sido objeto de duras críticas por el deterioro constante del servicio, la imposición de tarifas en divisas, la falta de transparencia y la exclusión digital que genera.
La represión contra los universitarios es el síntoma de un sistema que ya no puede ocultar su miedo a perder el control.
La frase de la estudiante tunera -"No quiero más personas del DTI en mi casa"- se ha hecho viral como lema de protesta, en lo que podría convertirse en un nuevo capítulo del despertar ciudadano en Cuba, impulsado por una generación que ha decidido hablar, aunque eso implique enfrentarse al aparato represivo del Estado.
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