La creadora de contenido cubana Katherin, conocida en Instagram como @aprendedorajeje, ha desatado un debate en redes sociales tras publicar un video donde calcula cuánto dinero gastó durante su etapa universitaria en Cuba.
Aunque la educación superior en la isla es oficialmente gratuita, su experiencia evidencia que el acceso real a estos estudios implica costos considerables para las familias cubanas.
En su video Katherin desgrana los gastos que enfrentó del primer al último año de universidad. Entre transporte y meriendas ligeras, la suma final ascendió a aproximadamente 108.480 pesos cubanos.
“Mis condolencias a los becados, ustedes son otro nivel, no hagan el cálculo que provoca dificultades cardíacas”, comentó con ironía.
La joven detalla que en su primer año el gasto semanal rondaba los 640 pesos, mientras que en los últimos años, con el aumento del transporte y la inflación en Cuba, la cifra se disparó a más de 1.000 pesos semanales.
En tono sarcástico, concluye que podría recuperar el dinero invertido "en 27 meses de trabajo... sin comer ni pagar la luz", y agrega: “Bueno, luz no tengo”.
Educación gratuita, pero inaccesible para muchos jóvenes
Este tipo de testimonios evidencian una realidad cada vez más extendida en Cuba. La universidad no cobra matrícula ni exige pago directo, pero el deterioro económico del país convierte el acceso a la educación superior en un lujo para muchas familias.
El transporte público es irregular y costoso, los precios de los alimentos no dejan de subir, y las tarifas de internet —necesarias para las clases virtuales y el acceso a recursos académicos— representan una carga adicional.
Desde 2020, año en que Katherin comenzó sus estudios, las universidades cubanas han tenido que adaptarse a periodos prolongados de clases virtuales. Sin embargo, los paquetes de datos móviles son prohibitivos para buena parte del estudiantado.
A esto se suman las constantes subidas de precios por parte del monopolio estatal de telecomunicaciones, ETECSA, como su reciente tarifazo que ha generado un gran descontento y un paro académico en numerosas facultades del país.
Los estudiantes, especialmente los becados provenientes de provincias, enfrentan dificultades aún mayores. El bajo estipendio que reciben, junto a las malas condiciones de vida en residencias universitarias, hace que la experiencia académica esté marcada por la precariedad.
Mientras el gobierno cubano continúa promoviendo la gratuidad de su sistema educativo como un logro de la Revolución, en las redes sociales crece el escepticismo y las denuncias por la falta de libertades y la represión que sufren los universitarios que critican al régimen.
El debate generado por esta publicación pone sobre la mesa la necesidad urgente de repensar las condiciones materiales que rodean el acceso a la educación en Cuba. En un país con inflación galopante, salarios deprimidos y servicios públicos colapsados, cada peso cuenta… y estudiar, aunque no se pague con dinero, tiene un precio cada vez más alto.
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