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La creciente crisis eléctrica en la Isla de la Juventud ha desatado un inédito movimiento de descontento ciudadano que va más allá de simples reclamos por los apagones.
En las últimas horas, usuarios de redes sociales han comenzado a difundir mensajes pidiendo la independencia de este territorio cubano, exigiendo una república propia, libre del control del gobierno central en La Habana.
Todo se remonta al inicio de los cortes eléctricos programados que comenzaron tras la visita del gobernante Miguel Díaz-Canel al municipio especial, quien se desplazó a la isla en compañía del comandante Ramiro Valdés -al frente de la estrategia de "recuperación" del Sistema Eléctrico Nacional- para asistir al acto central por los 70 años de la excarcelación del dictador Fidel Castro del presidio modelo.
Aunque históricamente la Isla había logrado mantener una estabilidad energética gracias a su sistema independiente de generación, desde hace dos semanas los pineros enfrentan interrupciones de hasta cinco horas diarias, sin un patrón claro ni soluciones a la vista.
Testimonios ciudadanos apuntan a que el deterioro comenzó cuando “se llevaron dos generadores para La Habana”, según rumores que circulan en la población. Desde entonces, la molestia ha ido en aumento.
“Aquí no se puede ni dormir, ni cocinar. Todos están indignados”, aseguró una residente en mensajes compartidos en redes. “Ya no es solo la luz. Es el dengue, la comida, la inseguridad... estamos cansados”.
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La situación ha derivado en protestas simbólicas y comentarios virales. Uno de los más compartidos fue el del usuario @SanMemero en X: “Dentro de todo esto se empieza a mover algo dentro de la Isla de la Juventud y se está pidiendo la independencia de Cuba”.
Aunque inicialmente sonaba a ironía, los mensajes que han seguido dan cuenta de una tensión acumulada.
En publicaciones anónimas compartidas en grupos como 'Revolico Isla de la Juventud', se leen llamados a “formar una república autónoma”, “dar paso al libre comercio” y hasta “dolarizar la economía local”. Otros proponen acuerdos con el gobierno cubano para permitir la autonomía administrativa y económica del territorio.
Simultáneamente, activistas locales como Jaguar Junglas denuncian las condiciones críticas: “Más de 5 horas sin corriente, sin respuestas. Los mosquitos invaden y el dengue es inminente. ¿Esperan que haya muertos para actuar?”. Sus publicaciones se han vuelto virales, acompañadas de llamados a la acción y a romper el silencio.
La desconfianza hacia las autoridades locales y nacionales ha crecido, alimentada por el contraste entre promesas recientes de estabilidad energética y una realidad que cada vez se aleja más de esa narrativa.
Las autoridades han recomendado a la población desconectar electrodomésticos y tener lámparas cargadas, pero para muchos, esas no son soluciones, sino parches ante un colapso inminente.
Mientras tanto, el descontento se convierte en organización. Por primera vez en décadas, desde la Isla se habla en serio de independencia. Y aunque aún es una expresión marginal, el contexto social y económico parece estar empujando a muchos pineros a imaginar un futuro fuera de la tutela del Estado cubano.
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