Lázaro Aguilar Medrano ya no aguanta más. Cansado de años de promesas incumplidas y del abandono de las autoridades, este habanero decidió plantarse en plena calle Aguiar, entre Teniente Rey y Muralla, en el corazón de La Habana Vieja, para exigir lo que considera justo: atención gubernamental y una solución urgente a su problema de vivienda.
“Yo quiero al gobierno aquí, porque está bueno ya de descaro. No voy a hablar con más nadie ni voy a hacer más ningún trámite”, clamó a viva voz al medio independiente CubaNet.
El hombre asegura haber dedicado toda su vida al trabajo, al igual que su familia, y ahora se siente traicionado por un sistema que, dice, “solo funciona para el espectáculo”.
La desesperación de Lázaro tiene nombre propio: su madre está enferma, y su familia vive en condiciones precarias. “Toda una vida trabajar por gusto, por gusto, para ver todo el descaro…”, repite con rabia e impotencia.
Una protesta pública contra el abandono
En medio de su discurso, Lázaro menciona por nombre a autoridades locales y exige la presencia de figuras clave del gobierno y el partido. “Esto va a estar cerrado hasta que venga el gobierno para acá. Quiero a Lesslie aquí, la primera secretaria del partido”, dijo, dejando claro que no acepta más intermediarios ni evasivas.
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Para él, La Habana Vieja, su barrio natal, se ha convertido en una “cochiná”, en palabras crudas que reflejan su decepción por lo que ve como un deterioro físico y moral del entorno. “Yo crecí aquí, nací aquí, y no era la cochiná que es ahora, ni el pendejismo de ahora”.
El detonante de su protesta parece estar ligado al desamparo institucional en materia de vivienda, una crisis que afecta a miles de cubanos y que, como en el caso de Lázaro, puede llevar al límite incluso a los más pacientes.
Esta escena no es solo una protesta individual: es el retrato de una Cuba donde las instituciones parecen haberse desconectado de las necesidades más urgentes del pueblo. Un grito que resuena más allá de una calle estrecha de La Habana Vieja.
De acuerdo con información de Cubanet, hasta el momento de publicación de esta nota, ninguna autoridad había acudido al lugar de la protesta ni realizado alguna publicación en redes sociales.
La protesta solitaria de Aguilar Medrano se suma a manifestaciones vecinales que también han sacudido las calles de La Habana Vieja y Centro Habana.
El 24 de junio de 2024, vecinos de la intersección de Egido y Acosta cerraron la calle con piedras y cubos para exigir agua tras más de diez días sin suministro. Solo se retiraron cuando llegó una pipa enviada por el gobierno municipal, bajo vigilancia policial.
Días después, el 29 de junio, fue el turno de los residentes de la calle Reina, quienes bloquearon el cruce con Galiano para protestar por la pésima gestión del abasto de agua. Los manifestantes colocaron cubos en forma de barricada, impidiendo el paso de ómnibus mientras exigían soluciones urgentes.
Estos hechos, aunque aislados y espontáneos, evidencian una creciente desesperación popular ante la ineficiencia estatal en asuntos básicos como vivienda y servicios.
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