Como si se tratara de una solución esperada, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) anunció este jueves la incorporación de un nuevo “plan adicional” de 2GB por un precio de 1,200 pesos, y la indignación popular no se hizo esperar.
Lejos de generar alivio, la propuesta provocó una ola inmediata de rechazo en redes sociales, con más de 1,350 comentarios, en su mayoría críticos, bajo la publicación oficial del monopolio en Facebook.

Un “alivio” que no alivia
ETECSA aseguró que el nuevo plan fue concebido a partir de “criterios emitidos por diversos sectores de la población”, en particular la demanda de una opción más económica frente a los paquetes de datos EXTRA.
Sin embargo, el precio fijado —1200 CUP por solo 2GB— resultó ser una afrenta directa a la realidad económica de millones de cubanos, que lidian con pensiones, salarios y remesas insuficientes para cubrir siquiera necesidades básicas.
¿“Esto fue lo mejor que se les ocurrió después de todo el descontento?”, preguntó un usuario, mientras otro agregó: “Si son tan incompetentes, permitan que ingresen nuevas compañías de telecomunicaciones a Cuba”.
Críticas contundentes desde la sociedad civil
Entre los comentarios destacados, el poeta y repentista Alex Díaz Jr. calificó el anuncio como un acto de cinismo institucional: “Asco y vergüenza. Intentar sobrevivir a costa de los que no tienen nada es lo más bajo. El descontento popular es gigante, pero la retórica política gana, como siempre”.
Otra usuaria, Liz Díaz Montero, ironizó sobre la supuesta accesibilidad del plan con una referencia al drama cotidiano de los jubilados: “¡Súper! A mi abuela jubilada le da exacto con sus $1500 mensuales. Podrá comprar primero el de 360 (pesos), y luego este nuevo… claro, tendría que pasarle yo algo, porque le faltarían 60. No podrá comer, pero gracias por pensar en todos”.
El monopolio sigue en crisis de legitimidad
La respuesta negativa masiva expone una vez más el profundo divorcio entre ETECSA y la población cubana, donde la conectividad no solo es costosa e ineficiente, sino que también se percibe como una herramienta de control estatal y segregación digital.
En un país con altos niveles de pobreza, inflación galopante y apagones prolongados, el acceso a internet sigue siendo un lujo para pocos.
El descontento acumulado tras el tarifazo de datos móviles no ha sido resuelto con este nuevo plan. Más bien, ha reafirmado la percepción de que las decisiones de ETECSA están desconectadas del pueblo, y de que los recientes intentos de la FEU por mediar, lejos de representar a los estudiantes, solo han servido para validar lo inaceptable.
El resultado: más frustración, más indignación y más distancia entre la ciudadanía y una empresa estatal que sigue funcionando como monopolio, sin competencia, sin transparencia y sin voluntad real de escuchar.
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