En medio del agravamiento de la crisis económica que atraviesa Cuba, el Gobierno autonómico de Castilla y León, en España, ha aprobado una subvención de 16,000 euros para asistir a ciudadanos emigrantes de esa comunidad que residen en la isla en condiciones de extrema necesidad.
La ayuda, canalizada a través de la Agrupación de Sociedades Castellanas y Leonesas en Cuba, permitirá distribuir alimentos, productos de primera necesidad, insumos de higiene y otros recursos básicos a más de 300 personas, según informó la Junta tras su Consejo de Gobierno del 26 de junio.
“Se trata de una medida de apoyo social para quienes no solo cargan con las dificultades propias del país donde viven, sino también con el peso de la lejanía y la escasez”, indica el comunicado oficial.
La iniciativa responde al IV Plan Estratégico de la Ciudadanía Castellana y Leonesa en el Exterior 2025-2028, que contempla la atención directa a emigrantes en estado crítico.
La Agrupación, que aglutina a siete comunidades regionales de origen castellano y leonés en Cuba, ha sido la encargada de ejecutar este tipo de ayudas durante cinco años consecutivos, acumulando experiencia y cercanía con los casos más vulnerables.
La noticia pone rostro y nombre a una realidad poco visibilizada: la de emigrantes españoles mayores que, tras décadas de vida en Cuba, sobreviven hoy con pensiones ínfimas o sin redes de apoyo, en un país donde el acceso a alimentos y medicinas se ha convertido en una carrera de resistencia.
Mientras muchos cubanos miran a España como un destino migratorio, otros, como estos castellanos y leoneses, vivieron el camino inverso hace décadas y hoy luchan por subsistir en una isla que se hunde entre la inflación, el desabastecimiento y el olvido.
La ayuda, aunque modesta, significa un respiro temporal. Pero también deja al descubierto el creciente número de cubanos, descendientes de emigrantes o ciudadanos con doble nacionalidad, que claman por asistencia ante el colapso de las condiciones de vida en el país.
Archivado en:
