El régimen cubano desató una ola de represión para impedir la participación de activistas, periodistas y miembros de la sociedad civil en la recepción organizada por la Embajada de Estados Unidos en La Habana, con motivo del Día de la Independencia de ese país, celebrada este miércoles.
Según reportó Martí Noticias, varios opositores fueron arrestados y otros permanecen bajo vigilancia o detención domiciliaria, en una acción coordinada por la Seguridad del Estado para evitar su presencia en el evento diplomático.
Desde la madrugada del 2 de julio, activistas denunciaron operativos policiales y restricciones arbitrarias en distintos puntos del país.
Entre los arrestados se encuentran la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, detenida en su barrio de Lawton al salir de casa; y el rapero contestatario Osvaldo Navarro, junto a su pareja, la activista Marthadela Tamayo, interceptados en el municipio Cerro.
También fueron impedidos de salir de sus viviendas el doctor Oscar Elías Biscet y su esposa Elsa Morejón, así como la periodista Camila Acosta y su pareja, el escritor Ángel Santiesteban.
Acosta, corresponsal del diario español ABC, denunció que el régimen aumenta la represión cuando percibe mayor presión internacional: “El objetivo final es aislarnos y meter presión también sobre los diplomáticos”, dijo.
La vigilancia no se limitó a La Habana. En Camajuaní, Villa Clara, el opositor Librado Linares denunció un operativo en su cuadra y vigilancia constante.
En Aguada de Pasajeros, Cienfuegos, los hermanos Bárbaro y Juan Alberto de la Nuez fueron amenazados por la policía política para impedirles viajar a la capital.
En Pinar del Río, las autoridades prohibieron trasladarse a La Habana a Eduardo Díaz Fleitas y Nilda García Fleitas, madre de un preso político.
En la capital, la periodista independiente Yunia Figueredo y su esposo, Frank Correa, fueron detenidos tras negarse a acudir a un interrogatorio policial.
El periodista Reynaldo Escobar, de 14ymedio, criticó la represión como una “falta de respeto” a un país con el que Cuba mantiene relaciones diplomáticas, y recordó la participación histórica de cubanos en la independencia de EE. UU.: “Durante aquella guerra, desde La Habana se financió parte del esfuerzo de George Washington. Ahora se impide incluso asistir a una fiesta conmemorativa”.
El gobierno cubano ha acusado al Encargado de Negocios de la embajada estadounidense, Mike Hammer, de injerencia, y ha amenazado con su expulsión por reunirse con opositores, religiosos y otros representantes de la sociedad civil.
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