Rusia dio un paso que sacude el tablero diplomático internacional al convertirse este jueves en el primer país del mundo en reconocer formalmente al gobierno talibán en Afganistán, tras haberlo eliminado de su lista de organizaciones prohibidas.
La noticia, confirmada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, se oficializó con la recepción de credenciales del nuevo embajador afgano en Moscú, Gul Hassan Hassan, marcando un giro estratégico que podría tener repercusiones más allá de Asia Central.
"Este reconocimiento impulsará una cooperación bilateral productiva", afirmó el gobierno ruso en un comunicado.
Para los talibanes, que tomaron el poder en 2021 tras la abrupta retirada de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), este respaldo llega como un triunfo simbólico en su búsqueda de legitimidad internacional, pese al fuerte aislamiento global debido a sus políticas represivas, especialmente contra mujeres y niñas.
Desde su regreso al poder, el régimen talibán ha implementado medidas que recuerdan su primera era (1996-2001), restringiendo severamente los derechos de las mujeres, con medidas como prohibiciones para estudiar más allá del sexto grado, trabajar, acudir a espacios públicos como gimnasios o parques. Todo bajo su estricta interpretación de la ley islámica.
Pese a estos retrocesos, Moscú insiste en la necesidad de diálogo. Según declaraciones del embajador ruso en Kabul, la decisión fue tomada por Vladimir Putin tras consultar con su canciller, Serguéi Lavrov, en lo que han calificado como una muestra de "deseo sincero de desarrollar relaciones plenas con Afganistán", dijo la AP.
Aunque países como China y Emiratos Árabes han sostenido contactos diplomáticos con los talibanes, ningún gobierno había dado el paso del reconocimiento oficial hasta ahora. Para analistas, el movimiento de Rusia puede interpretarse como una jugada geopolítica para llenar el vacío dejado por Occidente y extender su influencia en una región clave.
El Ministerio de Relaciones Exteriores afgano celebró la decisión y la calificó como “un buen ejemplo para otros países”.
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