En una jornada diplomática que aspiraba a fortalecer los lazos entre Estados Unidos y África Occidental, un momento protagonizado este miércoles por Donald Trump desvió la atención hacia una anécdota tan reveladora como embarazosa.
Durante una cumbre celebrada en la Casa Blanca con cinco líderes africanos procedentes de Liberia, Gabón, Senegal, Mauritania y Guinea-Bissau, el presidente estadounidense elogió al mandatario liberiano, Joseph Boakai, por su buen dominio del inglés.
La pregunta de Trump “¿Dónde aprendió a hablar inglés tan bien? se ha vuelto viral, y es que no se trata de un idioma extranjero en Liberia, sino de su lengua oficial.
El momento incómodo: “¿Dónde aprendió a hablar tan bien?”
Tras una intervención en inglés del presidente liberiano, Boakai -quien fue el único de los cinco mandatarios en dirigirse a Trump en ese idioma- el presidente estadounidense reaccionó con una mezcla de sorpresa y admiración:
“¡Qué buen inglés, qué hermoso! ¿Dónde aprendió a hablar tan bien?”, preguntó Trump, visiblemente impresionado; a lo que Boakai, con naturalidad y sin perder la compostura, respondió: “En Liberia”.
Trump, lejos de recular, añadió: “¡Qué interesante. Tengo gente en esta mesa que no puede hablarlo tan bien!”, en tono que pretendía ser jovial, pero que no ocultaba el desatino diplomático del comentario.
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Incluso repitió con insistencia: “¿Dónde? ¿Dónde se educó?”, subrayando su perplejidad.
La escena generó incomodidad entre los presentes, pues el elogio de Trump evidenció un profundo desconocimiento de la historia de Liberia y de sus profundos vínculos con Estados Unidos.
Liberia: un país moldeado por EE.UU.
Lo que Trump parecía desconocer es que el inglés es la única lengua oficial de Liberia, una nación cuya historia moderna está intrínsecamente ligada a la de Estados Unidos.
Liberia fue fundada a comienzos del siglo XIX como una colonia para antiguos esclavos afroamericanos liberados.
La iniciativa, impulsada por la Sociedad Americana de Colonización, pretendía repoblar África con personas negras emancipadas que no encontraban espacio en la sociedad estadounidense posterior a la esclavitud.
En 1847, Liberia proclamó su independencia, convirtiéndose en la primera república moderna de África.
No obstante, la impronta estadounidense en Liberia es visible en todos los aspectos institucionales y simbólicos del país.
Su capital, Monrovia, fue bautizada en honor al presidente estadounidense James Monroe; mientras que la bandera de ese país africano recuerda a la de EE.UU., con franjas rojas y blancas y una estrella blanca sobre fondo azul.
El sistema político liberiano también se inspira en el modelo republicano norteamericano.
Pese a la coexistencia de más de 30 lenguas indígenas en todo el país, el inglés es el idioma que rige la administración, la educación y la vida pública de Liberia.
Por tanto, el hecho de que el presidente liberiano se exprese con fluidez en inglés no solo no es sorprendente: es lo esperable.
Una cumbre de alto interés estratégico
El episodio tuvo lugar en un contexto que, en principio, debía centrarse en temas de mayor calado.
La reunión entre Trump y los cinco líderes africanos pretendía redefinir la relación entre Estados Unidos y África, en un momento en el que el continente gana relevancia geopolítica debido a sus vastos recursos naturales, considerados estratégicos por Washington para su seguridad nacional.
No obstante, el episodio lingüístico captó la atención de medios y analistas por su carga simbólica.
Más allá de lo anecdótico, puso de relieve una tendencia recurrente en el estilo diplomático de Trump: los comentarios improvisados que, sin intención explícita de ofender, evidencian ignorancia cultural y política.
Además, su afirmación de que “algunos de los que están aquí no lo hablan tan bien”, dirigida subliminalmente al resto de líderes africanos presentes, fue percibida como insensible, restando valor a los esfuerzos de diplomacia multilingüe que caracterizan este tipo de encuentros internacionales.
El momento fue calificado por algunos como “bochornoso” y generó comentarios tanto dentro como fuera del salón diplomático.
En las últimas horas, además de viralizarse, el embarazoso incidente ha generado un creciente volumen de memes.
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