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Un adolescente de 18 años del municipio de Cacocum se convirtió este jueves en el primer paciente de Holguín en ser sometido a una cirugía reconstructiva de microtia en el Hospital Pediátrico Octavio de la Concepción de la Pedraja.
La compleja intervención fue realizada por un equipo de especialistas, dirigido por el doctor Jorge E. Márquez Camayd, jefe del servicio de Cirugía Plástica y Caumatología del centro, según el diario local oficialista Ahora.
La intervención realizada consistió en la reconstrucción del oído externo utilizando cartílago costal del propio paciente.
“La cirugía fue exitosa y la evolución del paciente ha sido satisfactoria”, informaron las autoridades del nosocomio a través de redes sociales.
La microtia es una malformación congénita del pabellón auricular que puede ir desde una deformidad leve hasta la ausencia total de la oreja.
Según Márquez Camayd, este padecimiento tiene un fuerte impacto emocional en los pacientes, especialmente en la infancia y adolescencia.
La microtia afecta a entre uno de cada 8,000 a 10,000 nacimientos, y es más común la presentación unilateral, con mayor frecuencia en la oreja derecha.
La intervención marca un hito en la atención médica en la provincia, al evitar el traslado de pacientes a La Habana, donde anteriormente se concentraban este tipo de procedimientos especializados.
La introducción de esta técnica en Holguín representa un avance en la descentralización de los servicios médicos de alta complejidad en Cuba.
Los especialistas añadieron que esta experiencia permitirá ofrecer el tratamiento de forma sistemática y gratuita a otros niños y adolescentes con esta condición, sin necesidad de salir de la provincia.
En medio del colapso del sistema sanitario, marcado por la escasez de insumos, la obsolescencia tecnológica y la sobrecarga del personal, de vez en cuando ocurren hazañas médicas que destacan no solo por su valor clínico, sino por realizarse en condiciones extremadamente adversas.
A finales de junio, un anciano de 80 años se sometió a una valvuloplastia aórtica con balón, un procedimiento mínimamente invasivo que nunca antes había sido realizado por el equipo médico del Cardiocentro de Santiago de Cuba.
Este método fue seleccionado debido al alto riesgo que implicaba una cirugía a corazón abierto, la cual fue rechazada por los familiares del paciente de 80 años.
El paciente presentaba una enfermedad valvular mitroaórtica combinada con una cardiopatía isquémica esclerodegenerativa, junto con una insuficiencia cardíaca crónica agravada por estenosis aórtica severa e insuficiencia mitral de ligera a moderada. Estas condiciones hacían que una cirugía convencional fuera extremadamente riesgosa.
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