“Se llevaron al trigo con la cizaña”, dice Daniel Durán Águila, hermano del joven cubano Denis Durán, uno de los más de diez migrantes con I-220A arrestados esta semana en la corte de inmigración de Miami por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Su caso ha conmovido a miles en redes sociales luego de que el periodista de Univisión, Javier Díaz, compartiera el video del instante en que la madre del joven se arrodilló entre lágrimas ante los oficiales estadounidenses, implorando que no se lo llevaran.
Vestido con traje y corbata, Denis asistió a una cita migratoria que inicialmente sería virtual, pero fue modificada a última hora para que fuera presencial. Al llegar, fue detenido sin explicación clara, según su familia. Actualmente se encuentra en la prisión de Alligator Alcatraz, en Florida, junto a otros cubanos también arrestados ese día.
“No hay una causa aparente de por qué se detuvo a mi hermano”, contó Daniel en entrevista con Univisión. “Lo que creemos es que, por toda esta ola que se está llevando a cabo de captura de inmigrantes, simplemente cayó al azar en una redada. Pero no hay causa probable por la cual lo hayan podido detener.”
“No trae ni crímenes ni problemas, solo ganas de salir adelante”.
Daniel asegura que su hermano ha hecho todo correctamente desde su llegada a EE.UU. como migrante.
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“Llegó buscando trabajo desde el primer año, lleva tres años pagando taxes, tiene un récord criminal limpio, y está estudiando para trabajar en el sector inmobiliario. Su objetivo es comprarse una casa, como cualquier persona que se quiere superar.”
El joven, quien reside en Estados Unidos bajo supervisión migratoria con un formulario I-220A, no ha sido acusado de delito alguno y cumplía con todas sus citas legales.
Para Daniel, el arresto fue un mazazo: “Se te cae el mundo. Yo sé que está bien sacar a la cizaña, pero en esas fases se están llevando a mucho trigo de buena calidad, y uno de esos es mi hermano.”
El ruego de una madre cubana
El momento más desgarrador ocurrió frente a los ojos de otros migrantes: una madre cubana arrodillada en plena corte, suplicando por su hijo. Una imagen que ha provocado indignación y dolor entre cubanos dentro y fuera de la isla.
“Ahora mismo estoy en una cadena de oración con todas las iglesias y hermanos que conocen del tema… No lo esperábamos. No es justo lo que está pasando”, lamentó Daniel.
La familia Durán, como muchos migrantes latinos, había visto en Donald Trump una esperanza de recuperación económica para EE.UU., pero nunca imaginaron que su política migratoria los golpearía de esta manera.
“Muchos cubanos votaron por Trump, sí, porque queríamos un cambio económico. Pero no para que sacara a los inmigrantes. Su odio hacia la comunidad cubana no está bien condicionado ni tiene fundamentos.”
Daniel, que es residente legal en EE.UU., pide ahora conciencia y revisión justa de los casos, enfocándose en verdaderos riesgos para la sociedad y no en personas trabajadoras sin antecedentes.
“Están deteniendo a muchos que lo que hacen es trabajar y aportar a la economía. Se están haciendo un daño a sí mismos como país al deportar a este tipo de personas.”
El caso de Denis no es aislado. En los últimos días se ha reportado el arresto de otros cubanos bajo los programas I-220A y B, sin historial delictivo, lo que ha generado temor y frustración en comunidades que llegaron a EE.UU. buscando libertad y refugio ante la represión.
Para Daniel y su familia, la esperanza está puesta en la justicia y en la posibilidad de que su hermano pueda ser liberado bajo fianza y continuar su proceso migratorio en libertad.
“No queremos un trato especial, solo justo. Que miren quién es quién. Que no destruyan familias por seguir una cifra.”
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