Díaz-Canel reconoce en plena sesión parlamentaria que hay deambulantes en Cuba y critica juicios “superficiales” de la ministra

Díaz-Canel lamentó ciertos pronunciamientos hechos en esa misma comisión sobre un “fenómeno real y no deseado en nuestra sociedad”.


Miguel Díaz-Canel reconoció este martes la existencia de mendicidad y personas en situación de calle en Cuba, en abierta contradicción con la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó Cabrera, quien un día antes había negado la existencia de mendigos en el país y llegó a criminalizar a quienes piden limosnas en la vía pública.

Durante una intervención ante la Comisión de Atención a la Juventud, Niñez y Derechos de Igualdad de la Mujer del Parlamento cubano, Díaz-Canel lamentó ciertos pronunciamientos hechos en esa misma comisión, sobre lo que calificó defenómeno real y no deseado en nuestra sociedad”.

“La existencia de determinadas expresiones de vulnerabilidad, como personas en situación de calle o con comportamientos ambulantes… estas personas, que a veces describimos como mendigos o vinculadas a la mendicidad, son en realidad expresiones concretas de las desigualdades sociales y de los problemas acumulados que enfrentamos”, expresó el mandatario en un reporte dado a conocer en Cubadebate.

Aunque no mencionó por su nombre a la ministra Feitó, el mandatario se distanció claramente de su postura.

“No comparto algunos criterios emitidos en la comisión sobre este tema. No sería honesto si no compartiera con ustedes lo que pienso: es contraproducente emitir juicios como esos”, aseveró.

El gobernante subrayó que este tipo de afirmaciones se dieron precisamente en un espacio de debate sobre políticas para atender a sectores "vulnerables" y sobre la implementación de programas gubernamentales con enfoque social.


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“Si estamos reconociendo que existe este problema y que hay acciones para atenderlo, no podemos denigrar a quienes están directamente involucrados. Hacerlo revela desconocimiento de la realidad que vive el país. Me atrevería a decir que refleja un abordaje superficial y una atención mal enfocada a la complejidad del fenómeno”, puntualizó.

Díaz-Canel admitió que este tipo de problemáticas “siempre han existido, aunque hoy adquieren otra dimensión, dada la profundidad de la crisis”.

“Se trata de fenómenos causados por múltiples factores: económicos, sociales, familiares y, en algunos sectores, por una ruptura en la estructura de valores”, subrayó.

Reiteró que el Estado ha reconocido este problema, y que hay compromisos expresos para su atención dentro de los principales programas sociales del país, incluyendo el Programa para el Adelanto de las Mujeres, y afirmó: “Todo esto responde a una vocación humanista de la Revolución”.

“Si estas son nuestras problemáticas, entonces los vulnerables son nuestros, los deambulantes son nuestros, las familias y comunidades en vulnerabilidad son nuestras. Y nos corresponde atenderlas desde el Partido, porque el Partido -único y socialista- representa a todas las cubanas y cubanos”, dijo en otro momento.

Pidió a los funcionarios actuar con sensibilidad y sin arrogancia: “Debemos actuar con sensibilidad, seriedad, humanismo, y desde la participación fomentar la unidad… con acogida, ayuda, solidaridad, respeto, humildad, calidez humana y un comportamiento ético y decente”.

Reconoció el impacto de la crisis económica en el aumento de estas vulnerabilidades, y como era de esperar se refirió al "recrudecimiento del bloqueo", como parte de las causas, que buscan el quiebre social, la ruptura, la desunión y la caída de la Revolución”.

Aseguró que existen múltiples programas en marcha, financiados incluso en un contexto de restricciones económicas, para atender estas realidades.

“Esto demuestra sensibilidad, voluntad política y gubernamental. Porque aquí política y acción de gobierno van de la mano”.

“No puedo estar de acuerdo con ciertas expresiones que se han manifestado ni con determinados criterios que desvirtúan el reconocimiento de realidades que efectivamente existen… No vamos a enfrentar a una persona vulnerable. Vamos a atender a quienes están en situación de vulnerabilidad. Esas personas no son nuestros enemigos”, reiteró.

“Sí existen esas manifestaciones. No sentimos vergüenza en reconocerlo. Existen, pero las atendemos. Sentimos por las personas que viven esa situación. Tenemos la voluntad de superarla. Tenemos la voluntad de transformarla, porque, de lo contrario, no seríamos revolucionarios… Sabemos cuáles son las causas profundas, pero no podemos negar que el problema existe”, concluyó.

Discurso humanista vs. control institucional: Las contradicciones del régimen cubano ante la pobreza extrema

A pesar del reconocimiento explícito de Miguel Díaz-Canel sobre la existencia de personas en situación de calle y otras expresiones de vulnerabilidad social, su discurso entra en contradicción con prácticas y políticas del régimen que, en la realidad cotidiana, invisibilizan o criminalizan a estos mismos sectores.

Si bien el presidente apeló a la sensibilidad y a la vocación humanista del sistema, lo cierto es que las acciones del Estado han estado más orientadas a preservar una imagen de “Revolución sin pobreza”, que a abordar estructuralmente las causas del deterioro social.

Su intervención, aunque crítica, parece más una maniobra de control de daños ante un discurso impopular que una voluntad real de transformación.

Las declaraciones de Miguel Díaz-Canel reconociendo la existencia de personas en situación de calle y mendicidad en Cuba contrastan frontalmente con las políticas institucionales que su propio gobierno impulsa.

Aunque el mandatario apeló a un enfoque humanista y defendió la atención a los sectores vulnerables como parte del ideario revolucionario, la práctica estatal sigue una lógica de control social y ocultamiento que desmiente su discurso.

Un ejemplo concreto de esta contradicción es el Acuerdo 10056/2025 del Consejo de Ministros, ya en vigor desde abril, que establece un protocolo para el tratamiento de las personas con “conducta deambulante”.

Lejos de hablar de pobreza extrema o exclusión social, el documento recurre a eufemismos para describir situaciones que en cualquier otro país serían reconocidas como expresiones de indigencia, abandono o marginación estructural.

Este acuerdo delega el control del fenómeno a los gobiernos provinciales y municipales, quienes deben crear equipos multidisciplinarios compuestos por trabajadores sociales, personal médico, fuerzas del orden y fiscales.

Estos grupos tienen la misión de identificar, clasificar, evaluar y reubicar a las personas en situación de calle, muchas veces sin garantizar su consentimiento o derechos mínimos.

En lugar de ofrecer soluciones estructurales a largo plazo, el enfoque oficial se basa en la reubicación forzosa, la contención en Centros de Protección Social -que permiten un encierro temporal de hasta 90 días- y el “retorno al lugar de origen” de los afectados.

Además, la narrativa oficial desplaza la responsabilidad de la crisis hacia las familias cubanas y el embargo estadounidense, sin asumir las profundas causas internas de la descomposición social: el empobrecimiento generalizado, la falta de vivienda, el envejecimiento poblacional, la emigración masiva, el colapso de los servicios públicos, y la desprotección real que padecen miles de jubilados.

Reportajes recientes, incluso en medios oficialistas como Girón y Sierra Maestra, muestran cómo personas mayores que trabajaron toda su vida deben ahora mendigar o vender mercancías en las calles para sobrevivir, sin apoyo estatal suficiente.

La criminalización del deambulismo va acompañada de campañas institucionales que pretenden “rescatar” a los mendigos mediante redadas callejeras y reclusión en centros estatales.

Mientras Díaz-Canel habla de sensibilidad y justicia, gobernadoras como Marieta Poey, en Matanzas, ordenan operativos para trasladar forzosamente a personas sin hogar, a quienes se acusa de “asediar” turistas o “mostrar conductas negativas”, en lugar de ser reconocidas como víctimas de un sistema fallido.

Preguntas frecuentes sobre la situación de los deambulantes en Cuba y las declaraciones de Díaz-Canel

¿Qué reconoció Díaz-Canel sobre la mendicidad en Cuba?

Díaz-Canel reconoció la existencia de mendicidad y personas en situación de calle en Cuba, destacando que son expresiones de las desigualdades sociales y problemas acumulados que enfrenta el país. Este reconocimiento contradice las afirmaciones de la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó, quien había negado tal situación.

¿Cuál fue la postura de la ministra de Trabajo, Marta Elena Feitó, sobre los mendigos en Cuba?

Marta Elena Feitó, ministra de Trabajo y Seguridad Social, negó la existencia de mendigos en Cuba, argumentando que las personas que piden limosna están "disfrazadas" de mendigos. La ministra criminalizó a quienes buscan comida o limosna en la calle, en un discurso que ha sido ampliamente criticado por su falta de sensibilidad hacia los sectores vulnerables.

¿Cuáles son las causas que Díaz-Canel menciona para la situación de vulnerabilidad en Cuba?

Díaz-Canel atribuye la situación de vulnerabilidad en Cuba a múltiples factores, incluyendo económicos, sociales y familiares, así como una ruptura en la estructura de valores. El mandatario también mencionó el impacto de la crisis económica y el "recrudecimiento del bloqueo" como causas que buscan el quiebre social.

¿Qué contradicciones existen entre el discurso de Díaz-Canel y las políticas del régimen cubano?

Aunque Díaz-Canel habla de sensibilidad y justicia social, sus declaraciones contrastan con las políticas del régimen, que tienden a invisibilizar o criminalizar a los sectores más vulnerables. Un ejemplo de esta contradicción es el Acuerdo 10056/2025, que establece protocolos de control más que de ayuda para las personas en situación de calle.

¿Cómo ha reaccionado la sociedad cubana ante las declaraciones del gobierno sobre la mendicidad?

Las declaraciones del gobierno han generado una ola de indignación tanto dentro como fuera de Cuba. Intelectuales, artistas y ciudadanos han criticado duramente las afirmaciones de la ministra y la falta de acción efectiva por parte del gobierno, exigiendo un reconocimiento y abordaje real de la pobreza y vulnerabilidad en el país.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un periodista antes de su publicación.




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