Luis Silva, el popular humorista que da vida al personaje de Pánfilo Epifanio, volvió a sacudir las redes sociales este lunes con un video musical cargado de sátira y crítica social.
Inspirado en las recientes y controversiales declaraciones de la ministra de Trabajo y Seguridad Social de Cuba, Marta Elena Feitó Cabrera, el actor presentó una adaptación de la célebre canción “El muerto vivo”, bajo el título irónico de “No eran mendigos, estaban disfrazados”.
El video, compartido en sus redes, muestra a Pánfilo entonando su canción, en alusión directa a las palabras de la ministra, quien negó la existencia de mendigos en Cuba y aseguró que las personas que buscan comida en la calle o piden limosna no tienen necesidad de hacerlo.
“Hemos visto personas aparentemente mendigos, cuando usted le mira las manos, cuando usted le mira las ropas que llevan esas personas están disfrazados de mendigos. No son mendigos, en Cuba no hay mendigos”, afirmó la funcionaria durante una de las sesiones del parlamento cubano.
Luis Silva, que ha hecho del humor una herramienta para retratar las contradicciones de la vida en Cuba, no dejó pasar la oportunidad de convertir el absurdo en arte. Su versión musical se apoya en la canción popularizada por el catalán Peret y compuesta por el colombiano Guillermo González Arenas, en la que un “muerto” reaparece después de una parranda.
El video de Pánfilo se burla de las explicaciones de Feitó, que calificó a los deambulantes como personas que “han encontrado un modo de vida fácil” o que solo buscan “bebidas alcohólicas en la esquina”.
“Eso de que buscan comida en los basureros, eso tampoco es verdad”, llegó a decir la ministra, atribuyendo el fenómeno a “patrones impuestos” y acusando a los llamados buzos de ser “ilegales del trabajo por cuenta propia”.
La publicación del video de Pánfilo generó miles de reacciones en pocas horas, con usuarios celebrando el ingenio de Silva y la capacidad del humor para poner en evidencia el divorcio entre la narrativa oficial y la realidad cotidiana.
En un país donde el 89% de las familias vive en pobreza extrema, según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), negar la existencia de la mendicidad resulta no solo insensible, sino ofensivo.
La sátira de Pánfilo entretiene y provoca. El estribillo pegajoso y mordaz, pone a reír a los cubanos mientras deja al descubierto el cinismo de un discurso oficial que insiste en negar lo evidente.
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