El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, reconoció este miércoles ante la Asamblea Nacional del Poder Popular una nueva contradicción generada por el aumento de las pensiones a los jubilados: el salario mínimo de algunos trabajadores ha quedado por debajo de las jubilaciones.
En ese contexto, prometió que el Gobierno “estudiará” el problema para ver cómo actuar, aunque también aseguró que eso solo ocurrirá “en la medida que sigamos reimpulsando la economía”, una aseveración que se tambalea, pues la víspera se conoció que la economía cubana continúa en contracción, según datos oficiales presentados ante la propia Asamblea Nacional.
“Dignificamos un poco a los pensionados, a los más desfavorecidos, pero también hay ahora personas que están trabajando y tienen un salario mínimo que ahora está por debajo de las pensiones. Eso lo tenemos identificado, ese problema vamos a estudiarlo y vamos a ver qué hacemos”, dijo Marrero en la sesión parlamentaria.
Las declaraciones del primer ministro llegan inmediatamente después de anunciarse que más de 1,3 millones de pensionados recibirán un aumento a partir de septiembre, lo que en algunos casos duplicará el monto mínimo actual.
Sin embargo, Marrero advirtió que la revisión del salario mínimo será “compleja”, ya que implicaría asignar nuevos recursos que el Estado no tiene disponibles de inmediato.
“¡Complejo!, porque demanda dinero, pero tenemos que seguir trabajando y estudiando esto. Nos comprometimos a estudiarlo y ver cómo podemos…”, afirmó, sin ofrecer plazos ni medidas definidas.
El contraste entre las nuevas pensiones y los salarios más bajos pone en evidencia una distorsión estructural del sistema de ingresos en Cuba, donde trabajar formalmente ya no garantiza condiciones mínimas de subsistencia.
En palabras del propio Marrero, “hay que seguir buscando fuentes de empleo” y solo “en la medida en que se reimpulse la economía y se generen nuevas fuentes de ingreso” será posible aplicar cambios estructurales.
El Gobierno ha intentado justificar el aumento de pensiones como una medida parcial en medio de una crisis prolongada. Sin dejar mencionar que, en medio de la escasez de efectivo en los cajeros y de un proceso de bancarización deforme, la extracción de más dinero se traducirá en más problemas para los pensionados.
No obstante, en la misma Asamblea Nacional, el régimen reconoció que la economía sigue sin recuperarse, a pesar del discurso oficial que insiste en señales de estabilización.
El ministro de Economía admitió que el país atraviesa una profunda escasez de combustible, bajo rendimiento del sistema eléctrico y persistencia de desequilibrios fiscales, mientras los ingresos reales continúan deteriorándose y los precios se disparan.
La posible revisión del salario mínimo se produce en un contexto donde, según el propio Gobierno, no existe capacidad financiera suficiente para implementar una reforma integral del sistema salarial ni del sistema de pensiones.
Para millones de cubanos que sobreviven con ingresos estancados frente a una inflación desbocada y un mercado cada vez más dolarizado, la promesa de “estudiar” un incremento salarial puede sonar más a una dilación que a una solución.
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