El Instituto Nacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo (INOTU) informó que en Cuba existen actualmente 961 focos o barrios informales, de los cuales 513 carecen de reconocimiento oficial y 379 son considerados precarios.
Los datos fueron informados este martes en la comisión de Industria, Construcciones y Energía, previo al quinto período de sesiones de la X Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP).
La realidad urbana en Cuba contrasta con la imagen que el régimen intenta proyectar del país. De los residentes en barrios ilegales, más del 60% tiene libreta de abastecimiento, pero solo el 17% está vinculado laboralmente, lo que refleja una desconexión cada vez mayor entre el aparato gubernamental y una parte significativa de la población.
Muchos de estos residentes provienen de otras provincias, lo que evidencia el fenómeno de la migración interna y la incapacidad del Estado para ofrecer soluciones habitacionales en las zonas de destino.
El acceso a los servicios públicos en estos barrios es limitado y las condiciones de habitabilidad de las casas son pésimas.
Más de la mitad de las viviendas ilegales accede a electricidad, una décima parte tiene teléfono fijo y miles utilizan servicios básicos sin respaldo legal, lo que compromete la sostenibilidad del sistema y distorsiona el modelo urbanístico nacional.
La viceprimera ministra Inés María Chapman subrayó la necesidad de "educación, asesoramiento y programas de regularización", así como de incentivos fiscales que permitan incorporar a estos sectores al sistema legal.
Lejos de reducirse las barriadas marginales, la informalidad y el incumplimiento de las regulaciones urbanísticas crece, como respuesta a la falta de alternativas habitacionales y a la rigidez del aparato estatal. Sin soluciones de fondo, el panorama podría agravarse aún más en los próximos años.
El Ministerio de la Construcción lleva más de una década sin cumplir los planes de construcción de la vivienda y el Estado, en lugar de tomar medidas, hace de la vista gorda mientras el problema crece.
En medio de la crisis económica y la inflación que deja a miles de familias vulnerables sin comida en sus mesas, la viceprimera ministra Chapman se preguntó este martes: "¿Por qué los actores de una comunidad carecen de programas para construir viviendas?".
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