Escenario desolador: Gobierno admite que la economía cubana está en caída libre

La escasez es una de las expresiones más común de la crisis económica en Cuba. © CiberCuba
La escasez es una de las expresiones más común de la crisis económica en Cuba. Foto © CiberCuba

Este artículo es de hace 1 año

Si algo dejó claro este miércoles el Quinto Período Ordinario de Sesiones de la Décima Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular es que la economía cubana sigue en caída libre, con una contracción sostenida del producto interno bruto (PIB), un déficit persistente de divisas, combustibles y alimentos, y una brecha productiva que se amplía con respecto a 2019.

El oficialista Cubadebate reportó que el ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso Vázquez, presentó ante los diputados un informe que reconoce abiertamente que el país no ha logrado recuperar sus niveles económicos prepandemia.

Según expuso, al cierre de 2024 la economía registró una caída del 1,1 % del PIB a precios constantes, acumulando así varios años consecutivos de retroceso.

En comparación con 2019, la contracción alcanza el 11 %, con desplomes alarmantes del 53 % en las actividades primarias (agricultura, ganadería y minería), 23 % en las secundarias (industria manufacturera y azucarera) y 6 % en las terciarias, que incluyen servicios sociales como la educación.

Aunque el informe culpa principalmente al embargo de Estados Unidos y a factores externos como la pandemia o la crisis económica global, el ministro reconoció también la existencia de “errores, desviaciones y tendencias negativas” internas que han afectado la conducción económica, tanto a nivel macro como microeconómico.

Alonso explicó que la situación actual genera desequilibrios estructurales que se reflejan en altas presiones inflacionarias, un mercado cambiario fragmentado y restricciones críticas de divisas, energía y combustible, que lastran la producción, los servicios y la actividad industrial en general.

Aun con estos datos, insistió en la narrativa triunfalista de que el Gobierno continúa implementando transformaciones para “corregir distorsiones” y “reimpulsar” la economía en 2025.

En cuanto al desempeño del primer semestre de 2025, el informe refleja una situación igualmente adversa: los ingresos por exportaciones se cumplieron al 91 %, pero fueron un 7 % inferiores a igual período del año anterior.

El plan de exportaciones de bienes apenas se ejecutó al 62 %, frente al 78 % de 2024, subrayó el titular del ramo.

El país logró recuperar rubros como el tabaco y la langosta, pero cayó en otros claves como el níquel, la miel, el camarón y productos biofarmacéuticos, afectados por déficit de insumos, energía, combustibles y logística.

En el turismo, otro de los sectores estratégicos, el país solo recibió el 71 % de los visitantes esperados, lo que representa un 77 % con respecto al primer semestre de 2024.

Cifras que contrastan con la intención del régimen de seguir invirtiendo en un sector que, aunque vital, no logra despegar en su recuperación.

La caída ha sido atribuida a cancelaciones de aerolíneas, problemas de infraestructura, desabastecimientos y las campañas internacionales que afectan la imagen del destino Cuba, pues para el régimen es más fácil buscar las razones “afuera”, y no en el patio propio.

Las exportaciones de servicios turísticos también retrocedieron un 18 % en comparación con el año anterior.

En paralelo, el Gobierno intenta estimular las exportaciones y la producción con esquemas de autofinanciamiento en divisas.

Según el ministro, ya se aprobaron 29 esquemas para sectores como minería, carbón, miel y acuicultura, aunque los resultados aún no logran revertir la caída general.

También destacó un aumento del 30 % en las exportaciones de las formas de gestión no estatal, que generaron 21 millones de dólares, lideradas por las mipymes exportadoras de carbón vegetal y servicios informáticos.

Del lado de las importaciones, los datos muestran que se cumplieron al 67 %, con una disminución en el volumen de alimentos respecto a 2024, aunque crecieron las compras de maquinarias y equipos.

Las importaciones del sector no estatal superaron los 1,000 millones de dólares, un 34 % más que el año pasado, dominadas por las mipymes, a pesar de que el régimen controla este sector con correa corta.

A nivel fiscal, el ministro aseguró que los limitados recursos financieros disponibles se han destinado a pagos priorizados: alimentos, medicamentos, combustible, recuperación del sistema eléctrico, defensa y seguridad nacional, aunque no se aprecien estos “esfuerzos”.

Aun así, reconoció que la gestión operativa ha sido “extremadamente compleja” en un contexto de administración de crisis.

Pese al panorama sombrío, el Gobierno apuesta por una recuperación progresiva apoyada en transformaciones estructurales, inversión en energías renovables, reorganización del sector empresarial y estímulo a la exportación.

Pero hasta ahora, la brecha entre las proyecciones y la realidad no ha hecho más que crecer, mientras la población enfrenta cada vez mayores dificultades para satisfacer sus necesidades básicas.

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