El gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó este viernes ante la Asamblea Nacional del Poder Popular que "no es la primera vez, ni será la última, que la revolución cubana se enfrenta a su momento más difícil", en un discurso en el que justificó la compleja situación actual del país apelando a un contexto histórico de "resistencia".
Durante el Quinto Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional, Díaz-Canel contextualizó las actuales adversidades económicas y sociales de la isla, asegurando que la situación se "compara" con otros momentos críticos de la historia cubana, como el "pacto de Sanjón", la caída de líderes independentistas o la intervención estadounidense.
Por ello, según espetó, el pueblo cubano estaría preparado para la actual y para venideras crisis.
"No es la primera vez, ni será la última, que la revolución cubana se enfrenta a su momento más difícil, entre comillas", dijo.
El gobernante defendió la "autenticidad" del régimen cubano y criticó a quienes comparan los tiempos actuales con la etapa previa a la llegada de Fidel Castro al poder, señalando que "esconden la miseria" que existía en aquella época.
Díaz-Canel, como en tantos otros momentos de su mandato, atribuyó la mayor parte de los problemas a factores externos, mencionando el "bloqueo económico asfixiante" impuesto por Estados Unidos y la inclusión de Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo. Aseguró que estas medidas "refuerzan la política de bloqueo a niveles inéditos" y tienen un "impacto multiplicado" en la economía y en el nivel de vida de la población.
A pesar de reconocer varios momentos de la crisis económica, como el incremento del déficit fiscal y la inestabilidad del sistema eléctrico, hizo un llamado a la "disciplina, organización, conciencia y constancia" para superar la situación.
Enfatizó la necesidad de incrementar la producción nacional, reducir la dependencia de las importaciones y potenciar los sistemas de producción locales como estrategias para enfrentar la crisis.
Pidió, una vez más, "resistencia" y aludió a la capacidad del pueblo cubano para soportar la crisis, cuando las horas de apagones son prolongadas y la escasez de alimentos golpea a las familias.
"Hay una impresionante disposición de este pueblo a pelear cuando todo se pone más difícil. Ni pesimismo, ni derrotismo, ni desánimo", argumentó el representante de la dictadura.
En su intervención ante los diputados a la ANPP también reconoció que hay una desigualdad social en Cuba, acrecentada por la dolarización parcial de la economía, que favorece a quienes reciben remesas desde el extranjero.
No obstante, justificó la medida con una necesidad de recaudar divisas y sortear "la escasa disponibilidad de medicamentos, la disminución de los servicios de transporte, recogida de desechos sólidos y abasto de agua".
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