
Mientras el régimen intentaba vestir de fiesta el 26 de Julio, una de sus fechas más sagradas, la calle respondió con una pregunta estremecedora: “¿Sangre o qué?”. Ese fue el mensaje pintado con letras rojas gigantes en el muro perimetral de la Escuela 70, en la avenida René Ramos, pleno Reparto Los Olmos, en Santiago de Cuba.
La frase, escrita durante la madrugada, sorprendió a vecinos y transeúntes que comenzaron a compartir imágenes del cartel desde las primeras horas del día, dijo el comunicador independiente Yosmany Mayeta Labrada.
La aparición del cartel, menciona Mayeta Labrada, se produce además en medio de una fuerte militarización en Santiago de Cuba, marcada por cortes eléctricos, vigilancia extrema, carencias alimentarias y un discurso oficial cada vez más desconectado del sufrimiento cotidiano.
Horas después, trabajadores enviados por las autoridades comenzaron a cubrir el cartel con brochas y pintura amarilla, en un intento de silenciar lo que ya estaba dicho: la gente está cansada.
No es la primera vez que la ciudad oriental se convierte en epicentro del descontento popular. Apenas el 17 de julio, un cartel con la frase “ABAJO EL COMUNISMO” apareció en otra zona de Santiago como parte de la protesta urbana conocida como “Pinta tu pedacito”, que busca denunciar la crisis y la represión mediante grafitis en espacios públicos.
Y en marzo de este mismo año, el MININT desplegó un fuerte operativo en el poblado de El Oasis tras la aparición de mensajes como “Hasta cuándo sin casa” y “Abajo la dictadura”. Las paredes se convirtieron en testigos incómodos de una verdad que no cabe en los discursos oficiales.
Desde Matanzas hasta Artemisa, pasando por Centro Habana y Camajuaní, el pueblo ha encontrado en la pintura un lenguaje de resistencia. Frases como “Díaz-Canel singao”, “Libertad” o “Raúl singao” se han multiplicado en muros y esquinas, y aunque muchas son borradas con rapidez, sus ecos resuenan en la memoria colectiva.
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