Un día después de cumplir 55 años encerrado en condiciones infrahumanas en una celda de castigo en la prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba, Estados Unidos reiteró su apoyo al líder opositor José Daniel Ferrer y exigió su liberación inmediata.
“El día de ayer @jdanielferrer pasó otro cumpleaños injustamente encarcelado. Estados Unidos no olvida su valentía ni la tenacidad de incontables cubanos que han enfrentado a un régimen criminal e ilegítimo. Seguimos comprometidos con responsabilizar a sus captores por su complicidad en violaciones de derechos humanos”, publicó en la red social X la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.
Tortura, enfermedad y aislamiento
Ferrer, fundador y líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), fue arrestado nuevamente en abril tras la revocación de su libertad condicional, acusado de supuesto desacato por no comparecer ante un juez. Desde entonces, ha sido víctima de torturas, golpizas, amenazas, privación de atención médica y confinamiento junto a presos comunes como forma de presión psicológica.
En una reciente visita, su esposa Nelva Ismarays Ortega-Tamayo lo encontró visiblemente deteriorado: débil, con tos persistente, oído lesionado, dolores musculares y posibles síntomas de tuberculosis. El opositor permanece encerrado en una celda plagada de chinches y mosquitos, obligado a beber agua contaminada y sin acceso a medicamentos.
Desde el 29 de junio, Ferrer se encuentra en huelga de hambre como acto de protesta. “No solo no le permiten ser libre: le arrebatan incluso el derecho a cumplir años con dignidad”, denunció la organización Cubalex.
Alarma internacional por su vida
La decisión de revocar su excarcelación fue avalada por el Tribunal Supremo Popular y también afectó al veterano disidente Félix Navarro, de 72 años. Observadores internacionales han calificado el proceso de maniobra política destinada a silenciar voces críticas.
A pesar de su frágil estado de salud, Ferrer mantiene su voluntad de resistir y ha expresado temor tanto por su vida como por la seguridad de su familia, que también ha sido amenazada.
Mientras el régimen guarda silencio, crece la presión internacional. El caso de Ferrer se ha convertido en símbolo de la represión sistemática contra quienes sueñan con una Cuba libre. Y aunque hoy no haya abrazos ni pastel, su voz resiste el encierro y sigue denunciando la injusticia.
Archivado en:
